jueves, 22 de mayo de 2008

Iván y todos los papás...


Ayer leí en el blog de Iván (ver enlaces) una entrada de lo más emotiva en la que el, se quejaba del poco tiempo que tiene para ver a su hija y en la que comentaba que ojala, el día de mañana, no le eche en cara eso, el haber estado “poco” tiempo con ella, el haber dedicado muchas horas al trabajo y pocas a su familia.

Y yo me acordé, como ya le dije en mi comentario, de mi infancia, de lo que me han contado mil veces y de lo diferentes que pueden llegar a ser las familias.

Cuando yo nací, mis padres no trabajaban, apencas cobraban “el paro”, tenían que pagar una casa, era invierno (y la calefacción eléctrica) y una niña recién nacida necesita mil cosas.
Bien, mis padres hacían la vida en una habitación de mi casa porque era más fácil calentarla que todo un salón, se quitaban de todos los caprichos para poder comprarme los pañales o la leche, las pasaban putas, que se suele decir.

Pero mi padre no se perdió ni un momento de mi primer año, el fue el que escuchó mi primera palabra (papá), el me daba de comer, me cambiaba los pañales, me sacaba de paseo…el y mi madre, por supuesto. Cosa bastante rara a mediados de los ochenta.

Al poco de cumplir un año la cosa cambió porque a mi padre le salió un trabajo (en la empresa en la que aún trabaja) y su horario era el de un trabajador más, me veía por las noches y los fines de semana, tenía que hacer algún que otro viaje a Francia, incluso se fue 6 meses a México (en el noventaitantos) y claro, empezó a “perderse” cosas. Pero teníamos dinero, no había que andar ajustándose a un presupuesto mínimo, etc.

¿Qué quiero decir con esto? Que todas las familias son diferentes y que mientras que en mi casa tenía a mis padres para mí las 24 horas, otras muchas familias no han sido así. Mientras que en mi familia apenas había para comer otras muchas podían permitirse “lujos”.

Creo que lo más importante, es que en la familia haya amor, que los padres sepan darse cuenta de que su hija los necesita, de que sepan apreciar las miradas y los besos y que no sean unos padres despreocupados o egoístas, que tienen hijos como quien tiene un tiesto.

Yo podría echarle en cara a mi padre todas estas cosas, podría tacharle de mal padre por haberme tenido en una mala época, pero no lo hago porque por encima de todo está el amor, el que jamás me faltó un beso, una risa a cada pedorreta, un paseo por el parque y mil cosas más.

Iván, todos los padres se han planteado si en verdad han sabido ser padres, si han hecho todo lo posible por sus hijos y si estos saben apreciar todo lo que se ha hecho por ellos. Tu eres hijo, sabes de lo que te hablo y sabes que los hijos no somos tontos y que más tarde o más temprano nos acabamos dando cuenta. Vale, con 15 años el mundo está en nuestra contra, pero sabes a que me refiero.

Así que, sigue siendo leal a tu familia, ideales y trabajo. Sigue haciendo feliz a tu familia, a tus amigos y a tus vecinos, que si lo haces, todos sabremos apreciar cada gesto.

Mucho ánimo y sigue emocionándote y emocionando como lo haces.



Veremos a ver qué pasa cuando nos "toque a otros", le veo pidiéndote consejo de sabio...jajajajajaja!

2 comentarios:

monsieur le six dijo...

Tal y como funciona la vida hoy en día, ser padre (o madre) no es fácil para nadie. Hay que aceptar el hecho de que veremos poco a los hijos y que tendremos que dejarlos al cuidado de los abuelos, de guarderías, etc. A menos que tengas la suerte de ser millonario o la mala suerte de no tener trabajo, no te libras.

Anónimo dijo...

Gracias Sonia por lo bonito de tu post y por los consejos.
Sólo intenté expresar (y no lo hice del todo) lo que sentí en ese momento. Pero casi más emocionante que eso ha sido leer vuestros comentarios y escritos. Os lo agradezco muchísimo. De verdad. Un beso y gracias