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jueves, 22 de abril de 2010

Distancia.


Quiero retomar el tema que traté en la entada titulada "espera". El motivo es muy simple, de nuevo me veo en la misma situación: unos aquí y otros allí.

Aún soy capaz de sobrevivir con la distancia, supongo que en gran medida, es porque algunas de mis anteriores relaciones se basaron en la distancia (curiosamente, los mismos Km que ahora nos separan...) y al final una como que se acostumbra a tener a alguien ahí pero no tan ahí como "debería".

Es lo malo de las distancias en las parejas. Me refiero a las distancias físicas, porque las mentales pueden ser mucho mayores e inabarcables. Digo que es lo malo porque al final todo se agranda, todo se hace lejano y al final, muchas veces, hasta el cariño se aleja. O se vuelve raro.

No es lo mismo el primer día de separación que el décimo. El primero es posible que casi todas las parejas lo pasen mal, porque ayer estábamos todos tan bien y tan achuchaditos y hoy a chopecientos kilómetros de distancia y tal y cual...pero al décimo (mes, día o año, dependerá de la persona) como que uno se termina por acostumbrar y se cambia de vida y de costumbres.

No digo que porque la pareja no esté AQUI uno tenga que echarse a la vida y olvidarse de lo que tiene (lejos, pero lo tiene), sino que en vez de quedarse en casa haciendo calceta como pudo hacer el primer día, sale, va viene y hace planes que en pareja, a veces, no se pueden hacer por motivos que ahora no vienen al caso.

Y eso es lo complicado y lo que puede traer problemas: que cada uno se centre en su vida y que tanto el que se ha ido como el que se ha quedado empiece a "disfrutar" de no tener a nadie que impida hacer los horarios laborales que nos venga en gana, que no nos ocupe determinadas horas del día o simplemente, que nos acostumbremos a hacer y deshacer y se nos olvide que todo lo que hacemos y deshacemos, aunque sea en la distancia, tiene una serie de repercusiones en quien se ha quedado o se ha ido.

miércoles, 10 de marzo de 2010

Espera.


Como algunos de vosotros sabréis, y otros no, mi chico está "haciendo las Américas" por tierras catalanas. No es más que un viaje de trabajo que quién sabe si algún día le reportará algo más que los conocimientos que adquiera en estos días.

Yo, como debe ser, me he quedado en Madrid, haciendo mi vida "normal", que eso de ir de acompañante mola mucho pero pocas veces se hace realidad.

Personalmente creo que cuando por motivos laborales (o no laborales) nos vemos obligados a dejar temporalmente nuestro lugar de residencia y con ello a algunos o todos nuestros seres queridos, empezamos a valorar y a recordar lo que tenemos.
No digo que no podamos hacer este mismo ejercicio en Madrid o donde residamos, pero la distancia es una ayuda importante. Sobre todo para los que se van.

Por cuestiones que no vienen al caso suelo dejar Madrid una vez al año durante unas cuantas semanas, y en ese tiempo es cuando más cuenta me doy de lo que tengo en casa, de QUIEN tengo en casa.
Quererle le quiero todos los días, y pienso en el (ellos) todos los días, pero se hace de una manera "diferente".

Supongo que influye el que no es lo mismo hacer cosas agradables solo o en pareja, no es lo mismo una vivencia solo o en pareja. Quien dice pareja dice amigos o familia, todos tenemos nuestro hueco.

Ahora que he sido yo la que me he quedado y David el que se ha ido, estoy conociendo lo que es la otra parte, la espera paciente. Diferente, ya que la rutina es la misma, pero a solas. No es lo mismo saber que la rutina es la misma pero sin "tu otra parte" que estar en en sitio "nuevo" descubriendo cosas dia a dia.

Si las separaciones son buenas o malas debemos juzgarlas nosotros mismos, a veces los reencuentros son los mejores del mundo y en otras ocasiones uno se da cuenta de que la vida no es tan mala sin la otra mitad.

Personalmente lo tengo muy claro, en este caso, si que lo tengo claro.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Telegrama.

Epoca mala, muy mala, para tener un blog y querer mantenerlo.

Estudios varios (x3), problemas familiares de salud que tardarán bastante en verse resueltos del todo (don't ask, just listen), planificaciones que no se pueden terminar por las razones anteriores...prometo que en cuanto salga un día sin niebla volveré a estar aquí, como siempre.

Por lo demás todo bien: apoyo moral, sentimental, sexual, psicológico, legal y amoroso (+ un largo etc.) al 100%. Mi izquierda sigue tan despierta como siempre, implicada e ilusionada. Planes de anillamiento.

Nos leemos muy próximamente.

martes, 2 de junio de 2009

Este domingo...


Hablemos de las Elecciones del próximo día 7 de junio. Si, lo se, es un tema recurrente que en estos días monopoliza casi todo, pero hay que hablar de ello casi tanto como hay que hablar de las fiestas de Coslada o como hablaré de algunos cambios que ahora mismo están teniendo lugar y que de momento es preferible que permanezcan “ocultos”.

Como digo, hablemos de las Elecciones, de estas en las que la participación es muy baja, de estas que por mucho que los Partidos Políticos intenten hacernos ver la realidad poca gente comprende.

El domingo irán a votar los cuatro pelagatos de siempre, los que creen que se puede hacer algo o los que quieren dar entre las orejas al Gobierno. Vale, también acudirán los que quieren dar en los morros al PP, pero estos, como siempre, son más perezosos.

Sinceramente, no quiero pediros el voto para ningún partido. Estoy cansada de hacerlo y de que los pocos que comentáis este blog siempre tengáis razones de peso para no votar al PSOE (los que no comentan supongo que serán los convencidos, así que para qué convencer al convencido).

Lo único que quiero es que ese día votéis, al PSOE, al PP o al PALUVI, me da lo mismo. Lo que quiero es que ese día salgáis de casa (los de Coslada con la resaca a cuestas) y que metáis el sobre en la urna. Quiero que votéis por protestar contra el orden establecido, porque es vuestra primera vez o porque vais con los colegas de cañas y ya de paso pasáis por el cole.

Solo votando se cambian las cosas, aunque para la desgracia de todos, hay tantas cosas que modificar (no solo en la Ley Electoral) que pasarán mil años y aún no habremos hecho más que empezar.

Pero evidentemente, primero hay que empezar y si con vuestro voto (blanco, nulo o en color) podéis hacer algo, adelante.
No es que podáis, es que seguro que de los partidos que se presentan hay por lo menos uno que os “cae simpático” por una o dos propuestas que consideréis razonables.

Votad. No os pido más. Sabéis que nunca pido las cosas y que prefiero dejar que cada uno haga lo que le salga de dentro, pero esta vez me permito el lujo de hacerlo.

Nos vemos el domingo.

martes, 14 de abril de 2009

Los ancianos, ¿qué hacemos con ellos?

Recientemente, por una serie de acontecimientos personales, he tenido que enfrentarme de nuevo a la poco agradable situación de despedir (figuradamente) a un familiar y enviarlo a una residencia de ancianos.


Pero también, como casi siempre pasa en estos casos, he tenido que enfrentarme a las opiniones contrarias, a quienes desean mantener el mayor tiempo posible al anciano fuera de estos recintos.


No soy un alma sin escrúpulos, no creo que la mayoría de las residencias sean como a nosotros nos gustarían y por supuesto, no me hace ni la más mínima gracia llevar allí a mis seres queridos, pero en muchos casos no queda más salida.


Se que en una residencia un anciano pierde gran parte de su intimidad, de su espacio (deja de tener una casa para tener una habitación, la mayoría de las veces compartida), pero empieza a tener un control sobre la alimentación y la medicación, tiene compañía 24 horas al día, asistencia médica y todo lo que pueda necesitar para pasar esos últimos años que para todos son tan incómodos.


Conozco y comprendo todo eso, pero creo que eso es infinitamente mejor a pasar sus días solo en casa, sin mucha compañía, sin control de la medicación y sin que nadie vele por esa persona día a día, sin que lo vigilen, sin que tenga una higiene personal adecuada y todas las demás necesidades cubiertas, que hoy día nos parecen tan simples pero que con la edad se van dejando de lado.


Vale, estamos las familias de los yayos, pero no seamos hipócritas y sinceramente, ninguno de nosotros estamos dispuestos a cuidar 24 horas al día a nuestro abuelo y nuestros padres no pueden vivir por y para los ancianos, porque necesitan vivir su vida y cuidar de un anciano es casi como morir en vida.


Ojo, no reniego de la vejez, solo digo lo que muchos callan, y es que cuidar de un anciano (que no sea el típico que parece que tiene 20 años) es una labor muy sacrificada, que nos quita horas de sueño, de vida personal, de realizar otras obligaciones…y sobre todo, no estamos preparados física ni moralmente como para realizar esta tarea.


Se que es muy complicado tomar la decisión de enviar a nuestros padres a una residencia, porque es asumir que están mayores y que muy posiblemente no son capaces de valerse al 100% por sí mismos.


Por eso, si todos recapacitásemos, sería más fácil tomar la dolorosísima decisión de ingresar a los abuelos en residencias, ya que no es solo nuestro bien, sino el suyo.

Pero como para hasta en las mejores familias, siempre hay discusiones, avaricias, deseos personales y aspiraciones varias, que a veces hacen que no miremos por el bien del mayor, sino por el fruto que podremos obtener de el en un futuro (un piso, una cantidad de dinero…) y usamos a los ancianos como marionetas.


Es la historia de siempre: para unas cosas somos muy humanos y nos da mucha pena enviar a los abuelos a la residencia porque creemos que es algo así como abandonarlos, mientras que para otras nos deshumanizamos y buscamos solo bienes materiales.


Qué más quisiera yo que todos llegásemos a la vejez perfectamente, que no tuviéramos achaques, demencias, enfermedades, operaciones y problemas varios. Ojala tuviéramos siempre a alguien a nuestro lado que nos cuidara (mutuamente) y que nos acompañara, pero para mi desgracia no es así, ni lo ha sido ni lo será.

lunes, 30 de marzo de 2009

Libertad y censura en una misma persona.


Llevo unos días de reflexión intentando encajar una noticia que el otro día me dejó poco menos que alucinando y la verdad es que aún no se por donde pillarla, si es que puede cogerse por alguna parte.


Supongo que casi todos defendemos la libertad de expresión, que comprendemos que cada persona tenga sus propias ideas y en cierto modo las aceptamos (salvo algunos que me he encontrado por ahí…), dialogamos sobre temas en los que hay confrontación y no dejamos que la sangre llegue al río (a no ser…).


Pero hay otros tipo de personas que no son así y que son incapaces de dejar en paz a quienes hablan con total libertad, a quienes expresan sus ideas desde el respeto o si vamos más lejos, hay quienes son incapaces de comprender que, con el simple uso de la palabra, en ocasiones tengamos que defendernos de los ataques continuos de otras personas que no buscan el diálogo, sino la agresión.


Pues bien, estas personas, que sin conocernos de nada se permiten el lujo de censurarnos y de pretender darnos tirones de orejas por algo que hemos escrito con total responsabilidad y sin pedir apoyos a nadie, luego son capaces de llevar a cabo tareas que exigen cierto grado de libertad a la hora de exponer las ideas.


Y es algo que yo, desde mi ignorancia, no comprendo. No comprendo como hay quienes aparecen de la nada para censurarnos y para intentar ponernos en ridículo y luego son los encargados de defender unas ideas, de publicarlas y de ser la voz de unas cuantas personas que quizás, desean ver algo más que unas palabras bonitas.


No digo que en su momento mi comportamiento fuese el más apropiado, por supuesto, pero creo que todos deberíamos mirarnos un poco nuestro propio ombligo y comprender que si nos creemos capaces de llamar la atención a quien se expresa libremente (y que no utiliza el nombre de un colectivo para hacerlo) en un tono tan sumamente prepotente, difícilmente conseguiremos que el trabajo de un grupo luzca como tal y que no se apliquen censuras “por el qué dirán”.


Si, hay que ser políticamente correctos, pero también hay que saber elegir y creo que en ocasiones se cometen unos errores garrafales que van a perjudicar a un colectivo. Lo que ocurre es que pocas personas sabrán lo que se cuece…

miércoles, 11 de marzo de 2009

El recuerdo nunca se borra.

Parece que hoy es el día del recuerdo obligado, de las lágrimas de rigor y del dolor imborrable, y solo porque todos los medios de comunicación recuerdan en triste aniversario de aquellos atentados que cambiaron la cara a Madrid.


Yo no quiero seguir la corriente a los que solo se guían por fechas y no por sentimientos, pero hoy es inevitable recordar aquella mañana en la que todos, de un modo u otro, vivimos con el corazón en un puño.


Aquel 11 de marzo estudiaba Bachillerato en el Miguel Catalán y como cada mañana esperaba al autobús en la parada de mi casa, pero de repente empezó a llegar gente de la estación diciendo que no había trenes porque habían puesto una bomba o no se qué.
Yo la verdad es que no le di la más mínima importancia porque jamás se me ocurrió pensar el alcance que al final tuvieron los atentados.


Al llegar al instituto empezamos a informarnos gracias a los profesores y a las llamadas de los padres y amigos, cuando comentaron las localizaciones de las explosiones me empezó a entrar la preocupación y es que mi padre hacía el recorrido Coslada – Atocha en Cercanías.
Sabía que a el no le había pillado porque a las 7:30 saldría de la estación de Atocha, pero por si acaso, removí Roma con Santiago hasta dar con el (la red de telefonía estaba colapsada).


Y además, para mi suerte, ese día coincidió con una huelga universitaria, con lo cual mis amigos y novio estarían en sus casas y no les habría afectado.


Aparte de las constantes llamadas de mis compañeros de clase para preguntar por su familia y amigos recuerdo que ese día ningún profesor fue capaz de dar clase, que ninguno de nosotros fue capaz de alegrarse por no tener que ver al de Física o a la de Matemáticas, recuerdo que todos, pese a nuestros escasos 18 años, nos hicimos mayores, tuvimos conciencia de que algo realmente grave había ocurrido y que mejor dejar para otro momento las escapaditas a las escaleras a fumar o los tonteos con los de la clase de al lado.


Salimos al patio y acabamos juntándonos con los de la E.S.O., con los profesores, con los conserjes…y creo que todos teníamos la misma sensación de vacío, no por haber perdido a un familiar o ser querido, sino porque una parte de todos nosotros iba en esos trenes.


Hoy no se tiene el mismo miedo a viajar en tren que se tuvo los días posteriores, hoy no lloramos al pensar que habría pasado si la huelga hubiera sido otro día, pero si que se nos humedecen los ojos al recordar lo que ocurrió, al revivir las imágenes y los sonidos y sobre todo, al escuchar a todos los que viajaban en los trenes y que vivieron aquella masacre muy de cerca, porque al fin y al cabo, ellos son iguales que nosotros y a cualquiera de los que hoy podemos disfrutar de la vida nos podría haber pillado viajando en tren como todas las mañanas.

jueves, 12 de febrero de 2009

¿Qué pasa con el cine?


El pasado fin de semana fui al cine, qué gran noticia, diréis muchos de vosotros, no es nada extraño, diréis otros muchos...pero quiero hablar sobre la película que vi: El desafío: Frost contra Nixon.


En primer lugar decir que no es una peli apta para alérgicos a la política (si es que existe alguien que lo sea de verdad y no son simples excusas) y que tampoco es una peli para “pasar el rato” ni para magrearse con el compi de palomitas.


A buen seguro estará pasando sin pena ni gloria por la cartelera española, inmersa en películas ligeras o con muchísima más propaganda...no tenemos más que pensar en...Valkiria, por ejemplo, peli sobre política (o acontecimientos históricos relacionados con la política) que resultaría alérgica para gran parte de la población si no fuera porque aparece el Gran Tom Cruise y claro...si sale alguien super famosete...


Pero no quiero irme del tema, a lo que íbamos: hablando de la peli también diré que aunque fui a la última sesión (1:00 de la madrugada) éramos cuatro gatos y medio y que si no llega a ser por los hijos de padre desconocido que se colaron en la sala por la salida de emergencia hubiéramos sido unas 10 personas en una sala de las modellllnasssss...viendo una peli de gafapastas (ya lo digo yo).


Como pocos de vosotros sabréis, el argumento se basa en el caso Watergate, del que, he de reconocer, sabía realmente poco tirando a nada y que como, para mi fortuna, mi acompañante en la peli y en la vida es Político sabía de esto bastante más (o eso o es que es un cultivado, jajajaja!) que yo, que lo mío son los números y esas cosas feas.


Pues bien, hemos llegado al meollo de la cuestión: no tenemos ni pajolera idea del caso Watergate, como tampoco tenemos ni idea de la operación Walkiria, pero nos interesamos por uno y por el otro no por el simple hecho de que el prota es Tom Cruise...


Somos una sociedad que se guía por el simple hecho de que si en una peli sale un actor de Hollywood es buena y si salen actores más o menos desconocidos ya es un bodrio que ni nos dignamos a ver el trailer.

Yo no es que sea la más cinéfila que por aquí pulula, pero sinceramente, no me guío por los actores, sino por lo que me dice o no me dice el trailer, porque he comprobado que si hago caso a algunos de esos que se llaman críticos de cine...


Por eso, mucho nos quejamos de que cierran las salas de cine o de que el cine en general está hecho una porquería, no nos falta razón, pero si tan solo vemos pelis que no vengan de la mal llamada”meca del cine”, no haremos sino contribuir a su desaparición.

martes, 27 de enero de 2009

Titulares y contenidos (políticos).


Ayer el Presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero estuvo en el programa de TVE “tengo una pregunta para usted”, respondió mejor o peor a las preguntas que los ciudadanos le plantearon (eso lo dejo a la opinión de cada uno) y hoy, como no podía ser de otra manera todos y cada uno de los programas de radio y televisión se dedican a analizar su aparición, a comentar sus palabras y a juzgar como hacen siempre.


Los contertulios se posicionarán en uno u lado, serán más o menos críticos y, como de costumbre, intentarán ser o lo más benevolentes posible o lo más cruel posible, ya que en nuestro país no conocemos los puntos medios (o todos buenos o todos malos).


Pero si hay algo que he escuchado varias veces en lo poco que llevamos de día es que el programa de anoche no les ha dado ningún GRAN titular, que si, que hay muchas cosas, pero que ninguna es mucho más destacable que las demás.

Y yo, que soy de la opinión de que la política no se hace con grandes discursos y titulares, sino con trabajo, constancia y hechos tangibles, me alegro enormemente.

Creo, como ya dije en la entrada anterior, que un discurso grandilocuente, con alguna que otra frase “efectiva” que aparezca en todas las primeras páginas de la prensa muchas veces no oculta más que un vacío terrible de contenido real.


Lamentablemente no tenemos otra manera de enterarnos de lo que ocurre que mediante los medios de comunicación, y eso nos ha llevado a encontrarnos con los titulares, elegidos por los redactores para vender más y no para mostrar la realidad.


Se que los titulares siempre han existido y siempre existirán porque resumen la noticia y llaman la atención del lector, pero de un tiempo a esta parte se pretende que todo político suelte la frasecita efectiva para que el reportaje del día siguiente quede completo.


Creo que si un discurso es bueno, hay titulares si o si, lo que pasa es que no suelen ser tan llamativos como una frase lapidaria o, incluso, un insulto y el periodista debe darse el trabajo de prestar atención a todo lo que comenta el político y no a la frase pronunciada en un tono más alto que las demás.


Por tanto, independientemente de quien hable, creo que lo bueno sería que nos dejásemos de buscar titulares y que escuchásemos más a quienes elegimos para gobernarnos (para bien o para mal) en ámbitos locales, regionales y nacionales y seguramente n os daríamos cuenta de que tras ese titular que aparece en la prensa está la verdadera noticia…o la falta de ella.

viernes, 9 de enero de 2009

¡Qué blanquito está todo!


¡Menuda nevada! ¡Y yo quería quedarme en casa!


Si, como habitante de la Comunidad de Madrid hoy me ha tocado sufrir el caos…os cuento mi odisea, todo sea por sentirme como en una terapia de grupo:


A las 8 de la mañana, cuando abrí el ojo vi que nevaba, estaba empezando a cuajar pero tampoco era gran cosa así que me vestí y me puse en camino hacia Alcalá de Henares.

Y viva yo y mi ocurrencia: a las 9 de la mañana Coslada estaba ya algo chunga, pero lo de Alcalá era la releche porque ni la policía daba abasto y las calles estaban realmente mal, al final, hora y media después llegaba a la Politécnica (el fin del mundo poco menos).


Mientras hacía mis comprobaciones matutinas de rigor escuchaba a la gente comentar que iban a cerrar el campus y que los autobuses que van de Avenida de América a Alcalá y a la Universidad ya no circulaban porque la A-2 estaba cortada.



Así que, entre unas cosas y otras he preferido recoger mis bártulos y a las 11 de la mañana (si, media hora después de llegar) me marchaba de Siberia.


Llego a la parada del bus y… ¡perfecto! El servicio de autobuses de Alcalá está interrumpido (el Campus está cerrado) y no hay forma humana de salir del Campus a no ser que sea ANDANDO, pero con cuidado y con la esperanza de llegar a la parada de cercanías de Alcalá Universidad y que los trenes sigan pasando, porque si no…tocaría darse la caminata del siglo para ir hacia la ciudad de Alcalá.



En camino que me pongo y entre bordillos que no se ven, hielos varios y llamadas telefónicas llego a la estación de cercanías y para mi suerte… ¡justo llega el tren!

Supongo que llevaría un retraso enorme, pero a mi me vino de perlas porque las frecuencias de paso de los trenes por esta parada de Alcalá Universidad son…infumables.


Por fin llego a casita, y puedo disfrutar de la nieve como Dios manda…aunque no del todo, porque mi padre tenía que volver desde Madrid capital y David desde el aeropuerto (si, cerrado a los

aviones…y a los autobuses…y a los coches…).

¡Pero no preocuparse! Estamos todos sanos y salvos viendo como nieva desde las respectivas ventanas.


No, no quiero hablar del caos total en los transportes, las calles y carreteras, los atascos y los problemas infinitos, es un tema que todos conocemos y que en gran medida, ha sido inevitable.


Pero eso si, que gonito está todoooo!!!


Fotos: desde mi casitaaaa!

domingo, 4 de enero de 2009

Terceras personas (y cuartas y quintas..)


Por mucho que lo intentemos, no estamos solos en el mundo, y mucho menos en el mundo “de pareja”, no es que por ahí tengamos la casi siempre bienvenida compañía de los amigos y familiares, sino que tenemos la “presencia” de las terceras personas.


Estas terceras personas suelen ser antiguas relaciones y/o rolletes pesados que parece que se niegan a aceptar que el polvo de aquella noche no fue más que eso, un polvo desestresante y que follar no significa ser amigos.


Ellos van y vienen, no siempre están dando la lata, sino que aparecen en las ocasiones más inoportunas o insólitas y siempre de la manera más absurda y ridícula.

Normalmente intentan ir de colegas, dicen que se alegran de que estemos felices y demás sandeces, pero en realidad lo que quieren es “probarnos” y demostrarse a si mismos que esa persona con la que nos enrollamos está ahí para nosotros por mucha pareja que tenga…o eso o tocar las narices porque no aceptan la felicidad ajena.


No digo, ni mucho menos, que todos los ex – algo sean así, la mayoría, afortunadamente, desaparece y nos deja hacer nuestra vida o permanece en modo amistad si antes del polvo de aquella noche había una amistad seria.

Supongo que todos, en algún momento hemos sentido la presencia de este tipo de personas de las que hablo, y por que no, alguna vez hemos sido uno de ellos, pero desde luego, estoy segura de que todos los valoramos como metomentodo.


No entiendo esa manía, no entiendo el motivo que les impulsa a andar con mensajitos y chorreces similares, y mucho menos cuando está más que demostrado que esa persona ya no quiere absolutamente nada.


Ojo, no son celos, no creo que a estas alturas de la peli, quienes tenemos o hemos tenido que sufrir a las terceras personas vayamos a pensar que la historia se puede acabar por un mensaje, pero lo que si que tengo claro es que si después del primero vienen los demás (invitaciones a cumpleaños, felicitaciones, mensajitos en plan coleguita…) todos empezaremos a ver con otros ojos a esa persona y que nos pensemos muy mucho si cortar por lo sano con ese parásito.


Aunque una cosa está clara, si no lo hace el ex – algo, será porque en cierto modo, le gusta o no le importa esa situación.


De todas formas, como dicen por ahí…es lo que toca…

miércoles, 17 de diciembre de 2008

Javier Marías: la España furibunda.

Todos los domingos leo el suplemento del diario “El País”, y este domingo encontré un artículo de opinión de Javier Marías (lo podéis leer aquí) donde ponía a los blogguers y a los foreros a caer un burro.

Javier Marías es, aparentemente, alguien con criterio y con conocimientos suficientes como para distinguir lo que vale de lo que no, lo que solo son palabras de lo que son pensamientos más o menos elaborados, pero creo que esta vez se equivoca de medio a medio.


Para empezar, me parece una osadía que alguien que tan solo ha tenido un contacto con el “universo blogguer” durante unas pocas horas se crea con el poder de juzgar un “fenómeno” que viene de hace mucho tiempo.
Pero además, lo que ya me parece excesivo, es que este escritor/periodista, critique a quienes hacen la misma labor que el: escribir para que todo aquel que lo desee pueda leerlo y, por supuesto, comentarlo.


No todos tenemos el privilegio de recibir un dinero por poner seguiditas las letras, por soltar a los cuatro vientos lo que opinamos o lo que no, y no todos nos creemos con suficiente valía y conocimientos como para juzgar el trabajo ajeno.


Es cierto que a escribir en un diario de tirada nacional y de tanto alcance como EL País no llega cualquiera, que debe ser un muy buen orador para llegar a obtener el privilegio de publicar un artículo de opinión libre, pero creo que esta vez, Javier Marías ha metido la pata hasta el fondo y que lo único que ha conseguido es dejar más que patente su ignorancia.


Si que es cierto que hay muchos blogs en los que tan solo se sueltan malas palabras e insultos, hay muchos foreros que se refugian detrás de un nick para expulsar toda su mala baba e intentar hacer daño al prójimo, pero también (y estos son la mayoría), hay muchos usuarios de blogs y foros que no hacen tan mal uso de las tecnologías y que tan solo buscan tener un rinconcito donde dejar escritos sus pensamientos o donde poder conversar con personas que tienen sus mismas aficiones o inquietudes.


Pero está visto que Javier Marías, el hombre que reconoce vivir poco menos que en la Edad de Piedra, no opina de igual manera, el cree que los españoles tenemos muy mala uva…mientras que los ingleses son las personas más civilizadas del mundo (sic).


Es una pena que este señor haya nacido en un país como este, donde por menos de nada nos liamos a la gresca, pero afortunadamente hay civilizados como el que no critican tanto ni con tan mala baba…


Un consejo para Javier: siéntese tranquilamente frente al ordenador y navegue, lea y comprenda que igual que hay columnistas pésimos y faltos de criterio, también hay usuarios de Internet que no son cabestros.
Y sobre todo, sepa que muchos hacen en sus blogs y foros trabajos mil veces mejores que cualquier escritor de “la zona fantasma”, lo que pasa es que no todos han tenido la suerte de cobrar por escribir.

lunes, 15 de diciembre de 2008

¿Costumbres? familiares.

La vida tiene muchos altos y bajos, idas y venidas y los caminos que muchas veces nos separan de algunas personas, a veces, con el tiempo, nos acaban uniendo de nuevo.


Es algo que siempre compruebo cuando tengo una reunión familiar, cada uno tenemos nuestra vida, vivimos de maneras muy diferentes y pocas veces podemos coincidir, pero cuando lo hacemos, parece como si el tiempo no hubiera pasado desde la última vez que nos vimos.


Supongo que dependerá de las personas y sobre todo, de las familias. Mucha gente dice que todo cambiará, que nos pasarán mil cosas y que al final la familia siempre estará ahí…y lo dudo.
No siempre podemos contar con personas que están junto a nosotros pase el tiempo que pase, no siempre podemos encontrar a alguien a quienes perdonar y que nos perdonen siempre y mucho menos podemos encontrar a quienes nos respeten.


Me explico: muchas familias necesitan verse día si y día también para saber que se cuenta con ellos, para sentir que esas personas están a nuestro lado y son incapaces de espaciar las visitas, convirtiéndose esa reunión en una costumbre que no supone un evento especial.
Sin embargo, donde creo que de verdad se demuestra el cariño familiar es en esas relaciones en las que, por distancia geográfica o por incompatibilidades varias, no podemos vernos casi a diario, pero que cuando nos reunimos parece como si el tiempo no hubiera pasado y donde un café se convierte en una fiesta.


Claro que depende del grado de parentesco, porque no es lo mismo con unos padres, a los que cuanto más a menudo se les vea mejor (siempre que la relación sea buena y todas esas cosas) que con unos primos lejanos o con unos tíos a los que se les quiere mucho, pero con los que tampoco hace falta comer sábado si y sábado también.


Yo puedo presumir de tener una familia que, aunque relativamente alejada geográficamente, sabemos compatibilizar nuestras vidas y reunirnos de vez en cuando, somos capaces de compartir buenos (y malos) momentos y de no hacerlo por simple cortesía u obligación.
Y eso, hoy que todos nos conectamos por redes sociales y que para verbos hacemos kedadas vía Internet, es digno de mención.

viernes, 12 de diciembre de 2008

La mascota del vecino.



Muchas veces la realidad supera la ficción y en vez de buscar historietas para no dormir sobre las que hablar en este blog, lo mejor (y lo que suelo hacer) es hablar sobre lo terrenal, sobre lo que me/nos rodea y sobre las cosas con las que tenemos que lidiar día tras día.

La entrada de hoy no va a ser diferente, es tan real como la vida misma: mis vecinos tienen un gallo por mascota.


Si, como lo leéis, un gallo que todas las mañanas hace kikirikí, marrón muy oscuro casi negro con su cresta roja…vamos, un gallo de los de toda la vida.
No vivo en un ático con una terraza enorme, no vivo tampoco en un bajo con patio ni en un chalet o en un pueblo, no…vivo en un piso normal y corriente de los que se pueden encontrar en todas partes y a día de hoy aún no he descubierto el gallinero ni el corral.


Aún así, mis vecinos de al lado se han comprado un gallo, al principio pensábamos que era el típico pollito que venden en las ferias y que se muere de un patatús antes de dejar de tener los plumones amarillitos.
Pero el gallo ha ido creciendo y ya es todo un señor. Lo bajan a la calle con una pequeña correa y lo sueltan en el parque, lo tienen a su aire por la casa…vamos, como si fuera el perro de la familia.


Lo que no entiendo es como pueden tenerlo en casa, porque por si nunca habéis ido a una granja donde hay pollos, gallinas, gallos y fauna similar, estos animales apestan y aunque solo sea uno, creo que ensucian muchísimo, ya que creo que es realmente imposible enseñarle a hacer sus cosillas en un sitio determinado (como los gatos).


Pero si, mis vecinos tienen un gallo y aunque yo pensaba que lo mío ya era crónico (o un efecto colateral de vivir en Coslada, ya se sabe, la cuna de los sucesos extraños y los incivilizados…) resulta que no, que los vecinos de un compañero que vive en Alcalá también tienen un gallo como mascota.


No se si será la moda, aunque aun no he visto a Paris Hilton con uno, o que es costumbre en Rumania (porque tanto sus vecinos como los míos son rumanos) tener gallos en las casas…la duda que aún tengo es si harán como con los pavos en Estados Unidos…

viernes, 5 de diciembre de 2008

Crónica de una fiesta anunciada.


Más vale tarde que nunca, que dicen por ahí…pero al final me he puesto al día con otras cosillas y puedo contar cosillas sobre el acto del 10º Aniversario de Juventudes Socialistas de Coslada.

El acto fue el día 22 de noviembre, pero empezamos con los preparativos un mes antes y es que había que enviar las invitaciones, mirar cosillas, organizarnos y decidir que y como hacerlo todo y es que lo organizamos Juventudes, vamos, que nosotros nos lo guisamos y nosotros nos lo comimos.

El día de antes estuvimos por la tarde preparando la decoración (estrellas rojas con nuestros nombres, la mesa de las camis y de la lotería), las sillas y mesas para el ágape, ordenar la Agrupación…

Pero el mismo día fue cuando nos pusimos en plan chef y preparamos toda la comida (que espero que estuviera buena, porque yo no hice otra cosa más que sacar comida y bebida que los demás se zampaban), hicimos la sangría y lo dejamos todo más que preparado para cuando viniera el personal.

Tras la media hora larga de retraso socialista (ya es institucional), empezó el acto, lo que tanto tiempo habíamos preparado, lo que tantos disgustos nos había costado (¿verdad Maka?) y en lo que tantas ilusiones habíamos puesto.

Tras los discursitos de rigor, empezó la entrega de placas a los antiguos Secretarios Generales de Juventudes Socialistas de Coslada, tan solo pudieron recogerlas David e Iván, porque Charo estaba “indispuesta” y el cuarto en discordia perdido por el mundo.

Ellos dos (Iván y David) recordaron como fueron las cosas al principio, ya que ellos dos son parte de lo que fueron los inicios de JSC, como bien dijeron, las cosas no fueron tan fáciles como lo son ahora, hubo que hacer grandes esfuerzos y ahora, quienes formamos parte de esta organización los estamos disfrutando.
Jamás se habrían imaginado que las cosas llegarían a estar como ahora, pero si hemos llegado hasta aquí, aparte del esfuerzo que se realiza día a día es porque ellos se dejaron muchas cosas por levantar esta organización.

También se entregó una placa a Maka, la Secre actual, para agradecerla el trabajo y reconocérselo, que aunque no lo parezca, lo valoramos.

Y después… ¡el vídeo! Nos emocionamos recordando el pasado (lejano y cercano) y nos reímos de nosotros mismos, que es muy sano y alegra la vida y al encender las luces…a secarnos la lagrimilla.

Y ahora…¡a comer! Yo, como ya he dicho, lo único que vi fue el pasar de platos, el tener que hacer de camarera y a perderse todo lo que por allí se cocía…

Cuando se acabó la comida/cuando todos estuvieron bien cenaditos nos fuimos a por las copichuelas al Madisson, bailoteos, confraternizaciones, fotos y risas, copas y más copas y todas esas cosas que os podréis imaginar pero que por la buena imagen de quienes estuvimos no contaré, jajajajaja!

En resumen, una noche muy buena, con sus cosas buenas y malas, pero que a pesar de que fue el primer acto a lo grande (creo) organizado por nosotros contó con una gran afluencia de público, tanto joven como menos joven y que fue un éxito.

Aunque disfruté como una enana ese día, creo que la mejor parte fue la organización, los nervios y las intrigas…es una pena que haya mucha gente que no quiere pringarse de esa manera y que prefiera llegar a mesa puesta, pero… ¡ellos se lo pierden!

miércoles, 3 de diciembre de 2008

Cosas extrañas y entradas republicadas...

Republico la entrada de agradecimientos, porque algo había pasado en el blog y yo no me había pispado, menos mal que David me lo comentó y hoy he podido echarle un ojo...eso si, si utilizais como navegador el Mozilla no habréis notado nada, pero en la entrada donde hablaba sobre EL ANILLO aparecían dos entradas juntas y eso...no puede ser!!!

Así que, para que no quede en el oscuro pasado o en las entradas borradas, republico!



"Que este blog lo llevo como quiero es innegable, que este blog lo hago a mi gusto y que las “inspiraciones” las encuentro en todas partes es más que evidente, pero a veces, mis lectores me “obligan” a hacer un alto en el camino y reflexionar.

No, no voy a hablar sobre los comentarios de Monsieur le Six en os que me dice que no hay buen rollo en mis entradas (o que si lo hay, apenas dura), tampoco voy a hablar sobre aquellos que me dejan comentarios con mala educación o sobre mis últimas entradas en las que he criticado a toda la sociedad por sus malas prácticas (porque es algo que no solo ocurre en Madrid…), sino que quiero hacer público mi agradecimiento a Iván López y Carlos Martín.

Ellos dos, lectores (por lo que parece) frecuentes de este pequeño blog, me comentaron el sábado que están encantados con Espinete, que digo las cosas tal y como son y que no me tiembla el pulso al llamar hijoputa al más pintado, que consigo llegar con las ideas que pretendo transmitir y que incluso, a Carlos mi entrada de la puntualidad le hizo reflexionar.

No quiero echarme flores, pero a veces, entre tanto comentario negativo y quejumbroso, se agradece que, aunque sea en un garito tomando unas copichuelas (y bailando a Chayanne), haya quienes te reconocen y te felicitan por el “trabajo” realizado.

El fin de Espinete no es aleccionar; tan solo reflejo mis ideas, cuento lo que veo y como lo veo y aunque haya muchos que no comparten mi visión (evidentemente, no pretendo tener la razón absoluta), agradezco profundamente los elogios (nada merecidos, por otra parte) y los comentarios positivos.

Por eso, aunque ya os lo dije el sábado, gracias a los dos por el apoyo, por el reconocimiento y sobre todo, gracias a Carlos por replantearse las cosas después de mi entrada sobre la puntualidad (ahora tenemos un impuntual menos entre nosotros, jajajaja!).

Saber que hay gente que me lee día a día, ya sea por morbillo de saber qué voy a despellejar o porque de verdad interesa lo que cuento me hace renovar las ganas de publicar entradas y de hacer oídos sordos a los comentarios poco respetuosos o a algunos necios que leen este blog (y otros muchos) en busca de entradas con las que intentan dejar con el culo al aire al personal.

Y ves, Monsieur, no todo es mala baba y malos rollos, yo quiero mucho a mis lectores…A TODOS!JAJAJAJAJAJAJA!"

domingo, 30 de noviembre de 2008

¿Princesa? prometida.


A buen seguro que esta entrada debería ir en Maxwell, pero por infinitas razones que no vienen al caso he decidido publicarla en este blog.


Como muchos de vosotros sabréis, tengo pareja seria y estable desde hace algo más de un año. Muchos de vosotros sabréis cómo nos conocimos y cómo empezamos, otros no y aunque os pique la curiosidad (al menos a algunos), no es el tema que voy a tratar.


El pasado día 25 de noviembre, David y yo cumplimos nuestro primer año juntos. Es una relación oficial (hace tiempo que conocemos a las familias y tenemos bastante relación con ellas), tenemos planes de futuro y las ideas claras. Vamos, que somos una pareja normal y corriente como tantas que hay en el mundo.


Pero el viernes dejamos de ser una pareja normal y corriente para pasar a ese “otro estado”, a ese en el que las cosas van un poquito más en serio.

Tras un año y poco de relación, David me regaló EL ANILLO, es una media alianza de oro blanco y diamantes que llevo puesta desde ese día y que no puedo dejar de mirar como una idiota y que cuando esta noche me la tenga que quitar (no es plan de llevarla a todas partes) me voy a sentir desnuda.


Sinceramente, a mi no me hacía falta un anillo que sellase la relación, que hiciese que todo esto fuese aún más en serio, pero en cierto modo este regalo hace que todo sea aún más de verdad.


Si, habrá algunos que se extrañen de que aún sigamos juntos, que deseen que nos demos un ostión tremendo o que vean al peludo monstruo de la envidia a través de la pantalla del PC, pero a mí, sinceramente, me la pela.

Si jamás habéis dado un duro por nosotros, si os alegraríais de nuestro fracaso…lo lamento, pero este anillo cierra muchas bocas (y abre otras).


Yo soy feliz (que es lo que importa) con David y la gente que nos quiere también es feliz, quienes nos han apoyado desde el primer momento se sentirán orgullosos y eso, queridos míos, es lo que importa.


Prometo no empezar a publicar entradas de este estilo en este blog, pero quería contarlo aquí, porque soy feliz y porque nosotros nos lo merecemos.


Los comentarios jocosos, los irónicos y los chorras lo lunes a partir de las 15:00, por favor.



jueves, 27 de noviembre de 2008

...Y si cae aquí?


Es imposible resistirse, al final, en estas fechas, todo el mundo acaba hablando de lo mismo, al final es casi el tema estrella de las conversaciones entre compañeros de trabajo y estudios, de amigos, de padres e hijos, de vecinos y conocidos…

No, no me refiero al frío (normal en estas fechas), ni a la manía privatizadora de la Espe, ni a los modelitos de Leti…me refiero a la ¡LOTERÍA DE NAVIDAD!


Prepárate, ¡oh, humanidad! Al final, todos caemos, a no ser que seamos un cacho de carne con ojos o de la Hermandad del Puño Cerrado, que en ese caso, negaremos cualquier oferta de compra, ya sea de los tetraplégicos de Alpedrete o de los colegas del fútbol dominguero, ya nos la haga nuestro hermano, compañero de curro o estudiante atormentado porque no puede pagarse el viaje de fin de curso a Mallorca.

Cada año lo mismo, todos prometemos no gastar ni un céntimo en lotería de navidad, porque estamos hartos de acabar comprando hasta para el sorteo de una cesta de navidad y claro…no puede ser, que en estas fechas hay muchos gastos y tal y cual…

Bah, palabrejas que no sentimos y que jamás nos aplicamos porque cómo decir que no a nuestro amigo desesperado, que no vende ni un chavo…cómo decir que no a las participaciones que hacemos con los colegas a la hora de comer… ¡cómo decir que no a nada!


Y al final, compramos…compramos y vendemos, porque siempre cae el típico décimo que compramos para intercambiar entre la familia o el que compramos estando de viaje en Sebastopol porque… ¿Y si cae aquí?

Pero no solo nosotros, claro, también compra la esposa, el novio y los hermanos, con lo cual, al final, el día 22 de diciembre tenemos chorrecientas papeletas y participaciones que no sabemos cómo han llegado a nuestras manos, precisamente este año (este y el pasado y el anterior y el otro…) que juramos y perjuramos que no compraríamos tanta.


Si, yo me meto en el saco porque este año, ya me he hecho mayor y he comprado (y vendido) lotería, este año he decidido dejar de ser pobre (y yo que me lo creo) y comprar e intercambiar lotería con mi familia, con la de David, con los amigos y con el Surmsum Corda si se me pone a tiro.


Entre la de Juventudes, la del PSOE, la de UGT y los decimillos que se compran para consumo e intercambio personal por mucho que toque, al final siempre es lo ganado por lo jugado y pocas veces sacamos algo, ni para un café.

Pero es lo bonito, es lo que toca en estas fechas, igual que las cenas de navidad, los papás noeles y los villancicos y a mi, la excusa de la crisis no me cuela porque es en estas épocas cuando más se juega, y yo se, que por mucho que todos lo neguemos, algún Euromillón, bonoloto o cupón de la ONCE siempre acabamos echando…que lo se….

viernes, 21 de noviembre de 2008

Malas babas y perdones.

A todos nos han hecho multitud de putadas en la vida, todos hemos discutido y hemos mandado a esparragar a mogollón de gente, pero no todos guardamos todos los posillos y no todos acumulamos mala baba.


Si, yo, que ahora mismo veo la paja en el ojo ajeno, también veo la viga en mi ojo y reconozco que soy rencorosa y que a mala baba pocos me ganan, pero yo distingo entre lo que debe ser recordado y lo que no.


Es complicado hacer esta distinción porque muchas veces guardamos chorreces y olvidamos movidas realmente graves, pero somos así. Muchas veces somos incapaces de perdonar a alguien que ha sido nuestro amigo y con quien hemos compartido lo mejor y lo peor, aunque el motivo de la discusión haya sido una tontada, y sin embargo perdonamos grandes jodiendas a personas que, realmente, no merecen la pena.


Supongo que en parte será porque depositamos mucha confianza en la otra persona, y a la mínima que nos hace (aunque sea inconscientemente), saltamos y nos lo tomamos a la tremenda, ya que pensamos que esa persona es incapaz de hacernos “daño”.


Me explico: podemos discutir seriamente con un amigo porque ha hecho tal o cual comentario de la manera más inocente, pero que a nosotros nos ha sentado como una patada porque hemos depositado toda nuestra confianza en esa otra persona y nos parece que es incapaz de decir lo que está diciendo, aunque en el fondo sepamos que no es más que una mala interpretación por nuestra parte.


Sin embargo, somos capaces de perdonar grandes putadas a personas que no nos importan lo más mínimo porque como no esperamos nada de esas personas, cualquier cosa nos parece “normal” y además, hay que darles oportunidades de disculparse y de rectificar, que todos somos humanos.


A veces, a esos que llamamos amigos, les hemos perdonado tanto y tantas veces que al final, la cosa más tonta hace que nos hartemos y que mandemos a la porra los años de amistad, porque nuestra paciencia no es infinita y no podemos estar perdonando constantemente.


Por supuesto esto no siempre es así y muchas veces ocurre lo contrario, que nuestros amigos nos perdonan las grandes cagadas porque valoran lo bueno por encima de todo y como todos somos humanos, nos equivocamos y metemos la pata mil y una veces.


No hay ninguna ley sobre el perdón, pero creo que lo que todos deberíamos hacer cuando nos vemos en el brete de decidir si perdonar (o de dar el primer paso para arreglar las cosas), es pensar en lo que la otra persona nos aportaba. Si gana lo bueno, creo que podemos perdonar casi cualquier cosa, pero si lo malo pesa más…


Y por supuesto, una vez perdonado, lo ideal sería dejar de lado los rencores y las malas babas, que al final nos acaban dejando en peor posición que quien metió la pata por primera vez.


miércoles, 19 de noviembre de 2008

Cuando la amistad se convierte en trío.


Hablemos de algo serio, de un tema con el que soy incapaz de jugar o de mostrarme tan irónica y con tan mala baba como de costumbre: la amistad.


Para mi los amigos forman parte de esa zona intocable en la vida, son esos personajillos que están ahí tanto para lo bueno como para lo malo. Son una especie de familia no sanguínea que muchas veces se preocupa por ti y te quiere más de lo que lo hace la propia familia.


Digo que es intocable porque creo que nada ni nadie debe provocar que esa relación se rompa (salvo temas serios que no podamos salvar jamás, ni siquiera con el tiempo o con el perdón más sincero), ni los demás amigos, ni la familia ni los novios/as deberían inmiscuirse en las amistades, sino al contrario, fomentarlas.


Los amigos debemos entender que nuestros amigos se emparejen y debemos alegrarnos si dan con la persona adecuada, debemos comprender que necesiten su tiempo para estar con esa personita y conocerse, debemos darles espacio y comprender que las cosas, muy a nuestro pesar, ya no serán como antes de tener que compartir a nuestro amigo/a.


Debemos comprender que quieran estar de parejita un sábado por la tarde y que nosotros sobremos, pero también debemos comprender, si somos los emparejados, que a nuestros amigos el plan de cena y peli en casa no les apasione especialmente.


Pero también debemos comprender, en caso de que seamos nosotros quienes nos emparejamos, que no debemos olvidarnos de nuestra vida anterior, que aunque las cosas cambien se puede llegar a un equilibrio, se puede y se debe compatibilizar, porque los amigos llevan ahí desde mucho antes que llegara esa otra persona y el olvido no es la mejor muestra de amistad.


Yo he vivido los dos extremos, y se que tanto en un caso como en el otro no he obrado correctamente, por eso reconozco que es complicado llegar a un equilibrio, porque en muchos casos sientes que están tirando de ti, y no puede ir hacia un lado ni hacia el otro.


En el caso de estar sin pareja, porque deseaba ver a la otra persona día si y día también y no comprendía que si quieren cenar con velas en casa de el o de ella…sobra todo el mundo, por muchas ganas que tenga de salir de juerga con ellos.


Y en el caso de estar con pareja, bien porque se llega a una incompatibilidad total de horarios, bien porque hay celos o intereses personales de por medio o porque estuve sumida en un estado de absurdez total…


Por eso creo que los amigos también tienen/tenemos la labor de recordar y de dar “tirones de orejas”, porque como todos sabemos, el amor agilipolla mucho y las cagadas que podemos llegar a cometer son inmensas.
Siempre está bien que alguien que nos ve desde fuera nos diga si nos pasamos o si no llegamos y que, ante todo, no ponga por delante sus propios intereses (me refiero a que no nos diga que nos pasamos viendo a la pareja porque lo que quiere es que estemos pendientes de sus caprichos y deseos).
Y también creo que no hay satisfacción mayor que la de que tu amigo te diga que está encantado de que por fin hayas encontrado a esa persona que te hace feliz, que te llena y que además a el/ella le gusta como amigo.


Pocas veces se consigue un equilibrio perfecto porque siempre hay novios de amigos de por medio (dos amigos ennoviados a la vez pueden verse todos los días o no verse jamás), pero también creo que si dos personas son realmente amigas, por mucho que pase entre ellas al final se puede llegar a un entendimiento, a un diálogo.


Creo que una de las bases de la verdadera amistad es el saber perdonar, respetar y comprender a la otra persona, por mucho que podamos chocar y por mucho que se alejen nuestras posturas.


Si que es verdad que a veces nuestro orgullo nos impide dar el primer paso, pero si la otra vez fui yo, esta vez te toca a ti…o viceversa, porque creo que un buen amigo es algo que no es puede dejar marchar tan a la ligera como lo dejamos a veces.