jueves, 27 de noviembre de 2008

...Y si cae aquí?


Es imposible resistirse, al final, en estas fechas, todo el mundo acaba hablando de lo mismo, al final es casi el tema estrella de las conversaciones entre compañeros de trabajo y estudios, de amigos, de padres e hijos, de vecinos y conocidos…

No, no me refiero al frío (normal en estas fechas), ni a la manía privatizadora de la Espe, ni a los modelitos de Leti…me refiero a la ¡LOTERÍA DE NAVIDAD!


Prepárate, ¡oh, humanidad! Al final, todos caemos, a no ser que seamos un cacho de carne con ojos o de la Hermandad del Puño Cerrado, que en ese caso, negaremos cualquier oferta de compra, ya sea de los tetraplégicos de Alpedrete o de los colegas del fútbol dominguero, ya nos la haga nuestro hermano, compañero de curro o estudiante atormentado porque no puede pagarse el viaje de fin de curso a Mallorca.

Cada año lo mismo, todos prometemos no gastar ni un céntimo en lotería de navidad, porque estamos hartos de acabar comprando hasta para el sorteo de una cesta de navidad y claro…no puede ser, que en estas fechas hay muchos gastos y tal y cual…

Bah, palabrejas que no sentimos y que jamás nos aplicamos porque cómo decir que no a nuestro amigo desesperado, que no vende ni un chavo…cómo decir que no a las participaciones que hacemos con los colegas a la hora de comer… ¡cómo decir que no a nada!


Y al final, compramos…compramos y vendemos, porque siempre cae el típico décimo que compramos para intercambiar entre la familia o el que compramos estando de viaje en Sebastopol porque… ¿Y si cae aquí?

Pero no solo nosotros, claro, también compra la esposa, el novio y los hermanos, con lo cual, al final, el día 22 de diciembre tenemos chorrecientas papeletas y participaciones que no sabemos cómo han llegado a nuestras manos, precisamente este año (este y el pasado y el anterior y el otro…) que juramos y perjuramos que no compraríamos tanta.


Si, yo me meto en el saco porque este año, ya me he hecho mayor y he comprado (y vendido) lotería, este año he decidido dejar de ser pobre (y yo que me lo creo) y comprar e intercambiar lotería con mi familia, con la de David, con los amigos y con el Surmsum Corda si se me pone a tiro.


Entre la de Juventudes, la del PSOE, la de UGT y los decimillos que se compran para consumo e intercambio personal por mucho que toque, al final siempre es lo ganado por lo jugado y pocas veces sacamos algo, ni para un café.

Pero es lo bonito, es lo que toca en estas fechas, igual que las cenas de navidad, los papás noeles y los villancicos y a mi, la excusa de la crisis no me cuela porque es en estas épocas cuando más se juega, y yo se, que por mucho que todos lo neguemos, algún Euromillón, bonoloto o cupón de la ONCE siempre acabamos echando…que lo se….

2 comentarios:

Anónimo dijo...

y ademas este año va a tocar algo en Coslada, por lo de las inundaciones y eso. Que el saber popular dice que donde hay alguna catastrofe, suele tocar la loteria.

Sonia dijo...

Pues como a catastrofes y desgracias nadie nos gana...FIJO QUE TOCA!!!