lunes, 17 de noviembre de 2008

Escupitajos, moquetes y gargajillos varios.


Hoy, mis pequeños y adorados lectores, os voy a hablar de un invento de la humanidad: el pañuelo de papel (también llamado Kleenex).


Este invento sirve, entre otras muchas cosas, para que podamos sonarnos la nariz, para secarnos los lagrimeos de los resfriados y para mil cosas que no os voy a enumerar porque no acabaríamos nunca.


Es una pena que no todo el mundo los conozca y que haya quienes tampoco conocen los pañuelos de tela, que aunque son menos higiénicos si que son más baratos.

Y digo que es una pena por no decir que es un asco y es que ahora, con el frío y los resfriados el número de sin-pañuelos aumenta y con ello los gargajos y los escupitajos callejeros.


No me vale la excusa de que quien escupe o se suena los mocos sin pañuelo es porque no tiene dinero para comprarse un paquete, porque como ya digo, existen los de tela (o un trozo de una camisa vieja, que mal dadas nos puede sacar del apuro) y porque además, no sólo escupen los “pobres”, también lo hacen los jóvenes, los abuelos y los intermedios.


Ya no es raro ver a la gente echando gargajos y sonándose los mocos sin pañuelo, antes era común ver solo a los obreros, pero hoy día lo hacen hasta los conductores de autobuses (mientras el vehículo está en marcha).


Sinceramente, no entiendo esta moda, con lo fácil que es llevar un pañuelo en el bolsillo y sonarse tranquilamente, sin tener que ensuciar la calle (porque es una cerdada) y sin esparcir los virus y mierdas varias.


Y es que no me digáis que no es un asco andar por la calle…entre cacas de perros y escupitajos hay que ir con mil ojos, que nunca sabes que te puedes llevar en la suela del zapato.

Pero no solo hay que mirar al suelo, hay que tener ojo con quienes andan cerca, no sea que se vaya a sonar o a escupir y nos vaya a lanzar el gargajo delante de nuestras narices.


Y eso si, pobres de nosotros como le llamemos la atención, que encima somos unos desconsiderados porque no le dejamos expulsar las miasmas tranquilamente… ¡faltaría más!


Por eso, yo os pediría que por educación ciudadana, limpieza, saber estar y por todas las cosas bonitas que queráis, que no escupáis por la calle, que en caso de necesidad podríais pedir un pañuelito a otro viandante y seguro que si tiene os lo dará encantado.


Y si no, id a escupir a vuestra casa, que así el gargajo os lo lleváis vosotros y si vivís con alguien menos cerdo que vosotros, os hará limpiarlo con la lengua, que está rico rico.

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