miércoles, 28 de mayo de 2008

Consejos matrimoniales (II)

Dice un consejo popular que a los hombres se les conquista por el estómago, y la verdad es que creo que ofrecer a un hombre una buena comida es un gran paso para conseguir que éste caiga rendido a nuestros pies.

Claro, siempre hay excepciones y gente rarita por el mundo, pero en general, una cena bien preparada, con cariño y rica, puede conseguir grandes cosas.

Pero las mujeres no solemos ser así, nosotras somos más… ¿complicadas? Efectivamente, para desgracia de los hombres, nosotras no somos tan “fáciles”.
Vale que nos guste que el pretendiente de turno nos prepare una cenita rica (si es capaz de hacer algo más que pasta con tomate de bote estará solicitadísimo entre las féminas), pero esa cena debe ser un complemento más en la (dura) tarea de conquistar a una mujer.

Lo que quiero decir es que las conquistas no se hacen de un día para otro y que hasta en una relación estable, seria y duradera hay que continuar la conquista.
De hecho, creo que es una parte muy importante de la relación y que no debe perderse jamás. Una cosa es que se tenga estabilidad y otra que nos relajemos en exceso.

Por ejemplo, yo soy partidaria de “tonterías” como pueden ser el arreglarse un poco más o de alguna manera que sepamos que le puede gustar a nuestra pareja para “sorprenderla”, ir a buscarla al trabajo o al centro de estudios…son tontadas, si, pero tontadas que hacen que no se caiga en la monotonía y así nuestra pareja se siente “especial” por un día.

No creo que sea necesario hacer regalos día tras día, ni organizar viajes, ni dejarse el dinero en gastos varios, tan solo creo que para que un hombre conquiste a una mujer (y lo haga día a día por mucho tiempo que se lleve junto a ella) hace falta ser un poco detallista con uno mismo, arreglarse lo justito (digamos no a las corbatas para ir a comprar al Carrefour), perfumarse ligeramente, sonreírla como el primer día, y demostrar que verla no forma parte de la monotonía del día a día, sino que es algo que nos ilusiona y nos hace arrancarnos el pijama, la ropa interior de hace cinco días, y enfrentarnos al espejo.

Yo, personalmente, creo que es algo muy importante y de hecho me “arreglo” todos los días, no hablo de ir con tacones ni grandes galas. Mis vaqueros y camisetas son más que suficientes, pero por lo menos, intento dar la mejor imagen posible, intento hacer ver que cada encuentro y cada cita me importan. Claro que todo depende del momento y el plan, no es lo mismo ir a pegar carteles o a limpiar el coche que dar un paseo por Madrid o de compras.

Ahora muchos pensareis que eso es disfrazar la realidad y que si se enamoran de nosotros lo hacen ya estemos en pijama que con traje de gala y tenéis razón, yo creo que el amor va más allá de las pintas de cada uno, pero también creo que hay una pinta para cada momento y que la forma en que nos vestimos refleja muchas veces la “importancia” que damos a cada cita/encuentro/día. O si no lo refleja si que puede dar la impresión equivocada.

1 comentario:

Calpurnia dijo...

porfavor, perfumes no! luego al morder dejan sabor quimico en el paladar!!
no se, es bonico ponerse guapeton, pero realmente pq te apetece y te hace ilusion, no pq digas uy si me ve con esta camiseta ya no hay que arrascar..
a parte, no creo que las mujeres seamos mas faciles o mas dificiles que un hombre..
yo soy muy facil ;D