martes, 5 de mayo de 2009

Política y puntualidad...¿incompatibles?

Una parte importante, si no básica de la “vida” política es el contacto con los ciudadanos, potenciales electores que reclaman, con toda la razón del mundo, su tiempo para comentar a los políticos sus problemas e inquietudes y para que éstos, a su vez, les den las soluciones que creen más oportunas.

En estos encuentros con la ciudadanía hay de todo: desde asaltos a pie de calle mientras los políticos disfrutan de su vida privada (de esto los concejales de ciudades no muy grandes y pueblos saben bastante) hasta actos requeteprogramados con multitud de medios y de apoyos pasando por tertulias poco anunciadas donde van los que están convencidos.


Dejando de lado los encuentros-asaltos, nos quedamos con los actos más o menos multitudinarios. Todos tienen algo en común y es algo de lo que me he dado cuenta en el poco tiempo que llevo participando activamente en la vida política: el poco respeto que se tiene a los horarios de inicio.


Comprendo que un político importante tenga una agenda llena de cábalas y que tenga que hacer verdaderos malabares para cumplir con todos los compromisos, siendo inevitable que poco a poco se vaya retrasando y al final acumule demoras importantes, pero yo, como fanática de la puntualidad no puedo evitar verlo como una falta de respeto hacia los asistentes.


Creo que un político no solo tiene que tener un buen discurso (propio o preparado por los que de verdad saben de política, depende de quien seas), no solo tiene que tener carisma y enganche con los ciudadanos, sino que tiene que ser serio, responsable y aparentar cierto interés y respeto por quienes al final, van a decidir su futuro en las urnas. Y eso se consigue tomándose de la misma manera una charla con unos ciudadanos de a pie que una reunión con el Presidente de su Partido o si me apuras, con los Reyes.


A nadie le gusta esperar, y de hecho, con la reciente visita de Carla Bruni y ese señor bajito que la acompaña se habló de que Carla hizo esperar a Sofía (la Reina) o algo así. Los medios venían a decir que es una descortesía hacer esperar y que lo mínimo es ser puntual. Parece que a la realeza no se la puede hacer esperar.


¿Por qué esto con el pueblo llano no pasa? ¿Los ciudadanos merecemos esperar a los políticos? No, rotundamente no.


Si son capaces de arreglárselas para llegar puntuales a las citas “importantes” no se cómo no se apañan para llegar a tiempo a las citas aún más importantes, a las que tienen con los ciudadanos, que como digo, somos quienes decidimos su futuro en las urnas. Nosotros, no sus jefazos o los Reyes de España.


Como ya comenté en una entrada en este mismo blog, no soporto tener que esperar y tampoco soporto hacer esperar a nadie. Lo considero una falta de respeto y una muestra total y absoluta de interés hacia la persona con la que he quedado. Ya puede ser mi mejor amigo o una entrevista de trabajo.
Por eso, siempre pido puntualidad en las reuniones políticas, en los actos y en todos los eventos relacionados con la política. Ahí más que en ninguna parte.


No me sirven las excusas porque esas se usan para los 10 minutos de retraso que siempre se permiten por cortesía, pero si la demora es de media hora o más, lo siento, pero creo que lo mínimo es una disculpa por parte de la organización y de la persona que llega tarde, una muestra de interés (fingido o no), de decencia y de educación.


Yo soy votante convencida, a mi no me hace falta ir a los actos para saber lo bueno y lo malo del Partido al que voto, pero si algún ciudadano dudoso va a los actos para acabar de decidirse y ve que el inicio siempre se retrasa un mínimo de media hora por sistema y no por problemas técnicos o de organización ajenos al protagonista del acto no me extrañaría nada que decidiera no dar su voto a esa persona, ya que si a una cagarruta de acto llega tarde, a saber qué hace si resulta elegido.


Se que es predicar en el desierto porque hay cosas que parecen establecidas por decreto, pero me gustaría pensar que alguna vez dejaremos lo de “horario socialista” y asumiremos el horario europeo. Ahora que Europa está de moda.