lunes, 25 de mayo de 2009

Símbolos que caen.


Que el tiempo pasa es algo innegable y queramos o no hay partes físicas de nuestro pasado que más tarde o más temprano desaparecen para siempre, aunque el recuerdo siempre quede, ya sea bueno o malo.


Y eso nos pasó a muchos este fin de semana, en la mítica sala Paladium de Coslada se celebró la última fiesta porque lo derribarán para construir viviendas.


La sala ha estado abierta desde hace cerca de veinte años y por ella hemos pasado con mayor o menor frecuencia casi todos los jóvenes (y no tan jóvenes) de Coslada y alrededores, sin contar los grupos de amigos que se desplazaban fin de semana si y fin de semana también desde toda la Comunidad de Madrid.


Como digo, este fin de semana celebró la última fiesta y yo no veo el día en que las máquinas ocupen el lugar que casi todos ocupamos en la sala. No veo el día en que lo derriben para siempre.


Sinceramente, nunca me gustó Paladium, el ambiente y quienes se movían por allí.

Solo fui una vez por tener la “experiencia”, hace ocho o nueve años y no volví teniéndolo relativamente cerca de casa y siendo una opción “apetecible” para muchos de mis amigos.


En Paladium se han vivido muchas cosas: polvos furtivos en el cine, baños en la piscina que un día cerraron, ligoteos en los pasillos, bailes en la pista, colocones y borracheras, primeras y últimas citas, rodajes de películas… es posible que todo ello pase a la historia, pero prefiero viviendas a una sala enorme donde pocas veces había algo bueno.


Que me perdonen los fanáticos y los frecuentes, los que creen que el mejor lugar para una discoteca de esa magnitud es el centro de una ciudad, los que han vivido cosas maravillosas allí, pero a mi me parece que como mejor estará será reducida a escombros.


Además, era hortera a más no poder, no se de quien fue la idea de diseñarla como si fuera El Partenón. Hay que tener mal gusto, oiga.

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