miércoles, 19 de septiembre de 2007

Tu puta música

Hoy quiero presentar un artilugio desconocido para una parte de la sociedad, algo útil en el día a día, algo que nos puede hacer la vida mucho más fácil: los auriculares.

Son estos cacharritos parecidos a unos botones unidos por un cable que termina en una clavija. Esta clavija puede introducirse en el agujero destinado a ello de nuestro MP3, móvil, PC, transistor o cualquier otro artefacto del demonio que nos permita escuchar música, radio o cosas por el estilo.

No, no estoy hablando de broma. No, no me ha sentado mal la merienda. No, no me he dado un golpe en la cabeza. Hablo muy en serio.

Y es que los jóvenes de hoy parece que no conozcamos la existencia de este maravilloso complemento-periférico tecnológico porque últimamente veo (más bien escucho, para mi desgracia) a congéneres que parecen desconocerlos.

No es raro encontrarse con hordas de bakalas, pachangueros, raperos y niñatos en general que en lugar de hacer uso de los auriculares y machacarse ellos solos las pocas neuronas que les quedan sanas con esos ritmos repetitivos y mareantes, se dedican a compartir con los demás sus “exquisitos” gustos.

Raro es el día que no me toca sufrirlos en el tren o en el autobús y por mucho que me esfuerce en centrarme en mi lectura o en mi música (que escucho yo y solo yo) siempre acaban infectándome.

Pero no es algo que solo ocurra en los transportes públicos, ahora también se han colado en la universidad. Hoy sin ir más lejos, estaba repasando en unas mesas donde todo el mundo parecía concentrado en su labor, cuando unos niñatos han hecho uso de su móvil con radio, MP3, aspiradora y microondas, poniendo su música a disposición de todos.

Bueno, podréis pensar, así no te aburres y escuchas música gratis. Pero se da la casualidad de que nadie “pincha” lo que a mi me gusta, todo lo que se oye es caspa y bazofia en general. Ya podían hacer lo mismo los guarros melenas esos que se llaman a si mismos “Heavys” y quizá no pondría tantas pegas.

Aunque claro, esto de no hacer uso de los auriculares es también una forma de mostrar la “actitud” de cada uno, porque normalmente estas sesiones discotequeras improvisadas van acompañadas de bailes, palmas y/o rapeos espontáneos de quienes acompañan al dueño del aparato infernal. Ya me gustaría ver a un buen melenudo con sus camisetas de grupos haciendo “headbanguing” o “air guitar” en el Cercanías mientras sus amigos le animan a “rockear con actitud”. Seguramente esto me haría no publicar estos artículos o no desear estampar a los niñatos que con sus ruidos molestan a quienes viajamos tranquilamente.

Aunque siendo sinceros, más que por la música (que me parece horrenda, evidentemente) me quejo por su falta de respeto, porque seguro que son los primeros que se quejan de que no se les respeta, de que la sociedad es una mierda y tal y cual. Haced la prueba y respetad.

4 comentarios:

monsieur le six dijo...

Yo me he encontradio muy pocas veces en esa situación tan lamentable (quizás un par de veces, una de ellas en Madrid, justamente). La verdad es que en el tren casi todo el mundo va con sus auriculares, aunque los pongan tan altos que también moleste bastante.

Últimamente no ganas para disgustos, ¿eh? ¿También fumaban aparte de escuchar música o qué? :P

Sonia dijo...

Pues hace unos findes de semana si que me paso eso que dices!

Iba en el tren y a un par de Jennys no las basto con ponerse a fumar entre vagon y vagon (con la musica del movil puesta, claro), sino que ademas, cuando llamaron a una de ellas por telefono se metieron (con el cigarrillo encendido) en el vagon porque no oian bien.

Lo mio es de traca. -.-

Johnny Tastavins dijo...

Estás de pega estos días, eh? Lamentablemente la moral Kantiana (no hagas a los demás lo que no te gustaría que te hicieran a ti) no triunfa en estos días. Todo se andará.

Carlos dijo...

Completamente de acuerdo contigo. Además, son curiosamente los que escuchan la música más inmunda los que no llevan cascos.

Me dan ganas de usar la violencia más brutal contra ellos... en fin.