No creo que nadie se asombre si digo que soy un poco cansina, que de preguntona puedo llegar a ser agobiante, que hablo y no callo, que cuando me pongo a hablar hay que frenarme porque me embalo.Pero creo que tampoco habrá exclamaciones de asombro si digo que cuando hablo en serio y comento algún tema lo hago claramente, tan claramente que pocas veces dejo lugar a dudas.
Me han dicho varias veces que en caso de dedicarme en firme a la política mis discursos serían claros y concisos porque aunque normalmente me pierda entre aclaraciones o divagaciones que poco o nada tienen que ver con el tema principal, si me pongo en serio explico las cosas con claridad meridiana.
Entonces, no puedo evitar preguntarme por qué cuándo un tema está zanjado, por qué cuando se han puesto las cosas en claro y se ha dicho que no hay ningún problema ni ninguna duda siempre hay quien vuelve al tema una y otra vez.
Podría pensarse que es porque las cosas no quedaron lo suficientemente claras, pero si la misma pregunta se repite una y otra vez, una de dos, o es cierto y aún hay cosas que no quedaron bien explicadas o la gente tiene un gusto asombroso por la repetición.
Si, también puede ser que ciertos comentarios se hagan en tono humorístico y yo o bien no lo entienda o sea tan sumamente cascarrabias que cualquier comentario referente a determinados temas haga que me mosquee, muy posiblemente sean las dos cosas, claro.
Pero quien me conoce (o está en ello) bien sabe que no seré yo quien diga que tal o cual tema me molesta, que tal o cual pregunta me cansa…sino que suelo dejar que cada uno se de cuenta por si mismo, y en ello andamos…
No hay comentarios.:
Publicar un comentario