Ayer domingo quedé con unos amigos para pasar la tarde en el parque Juan Carlos I paseando y hablando de nuestras cosas.Los temas que tratamos fueron como siempre, muy variados, pero al final acabamos hablando de una página que encontramos un día en la que se venden “complementos para el sexo”, pero no los típicos que encontramos en cualquier tienda, sino objetos más orientados al BDSM y sadomasoquismo como pueden ser máscaras de látex, látigos, cinturones de castidad, etc.
A una amiga y a mi nos llamaron la atención los dilatadores de uretra porque por muy abierta que tengamos la mente y por mucho que nuestros gustos puedan llegar a ser “algo diferentes” de los del resto de la gente (está claro que todos tenemos nuestras perversiones en el terreno sexual) no comprendemos que gusto se puede encontrar en utilizar esos “juguetes” que normalmente utilizan profesionales para determinadas pruebas realmente desagradables.
Pero no voy a eso, esta vez no quiero analizar los gustos de la gente (todos muy respetables siempre que sean consentidos, claro) sino algunas confusiones del lenguaje, una en concreto. La expresión “hacerse una paja”.
A modo de comentario espontáneo, al hilo del tema de los dilatadores, comenté que en mi tierna infancia cuando empezábamos a hablar de tetas, colitas y chichis la mayoría de los chicos (precoces ellos) empezaban a formalizar el trato con su “amiguita” y comentaban que se hacían pajas y yo lo que entendía era que se metían una pajita (de las de la naturaleza, no de las de los batidos) por la uretra, y claro, mi duda era… ¿disfrutarán haciendo eso? ¿Algún día me pedirán que lo haga? ¿Nosotras hacemos algo por el estilo?
Yo aún no conocía al sexo contrario más que por dibujos o explicaciones y aunque sabía algunas cosas, aquello de la masturbación era terreno inexplorado para mí.
Pero, sorpresa, no era yo la única que lo pensaba porque la amiga con la que comentaba lo de la tienda BDSM dijo que ella pensaba lo mismo y que no le veía la gracia por ninguna parte.
Afortunadamente al cabo del tiempo supimos que era, supimos que las chicas también pueden hacer algo parecido y gracias a las conversaciones con lo padres, a las lecturas variadas y a la Red de redes hemos llegado a conocer todo (o casi todo) sobre una de las actividades más importantes para el ser humano.
Eso si, chicos…buscadle otro nombre a aquello que hacéis cuando practicáis el onanismo porque no quiero que las próximas generaciones vivan en la duda como me tocó vivir a mi.
2 comentarios:
Bueno, es como preguntarse porqué algunos en su blog llaman "escupitajos" a los comentarios XDD
Creo que la expresión viene del mundo agrícola, donde para separar el grano de la paja se hace una operación manual con la espiga que recuerda una masturbación. Pero vamos, tampoco lo aseguro.
En cualquier caso, ninguna expresión ha conseguido tanto éxito como esta. Otras alternativas como "manuela" o "machacársela" se usan muchísimo menos.
dilatador de uretra????
aaaarrrrrrrrggggggghhh
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