lunes, 17 de septiembre de 2007

...catalanes!!!

Este sábado tuve la oportunidad de charlar durante horas con algunos de los miembros más jóvenes (y solteros) de una parte de mi familia (con jóvenes hablamos de 23 a 37 años más o menos) y uno de los temas que tocamos, para que no se diga que los jóvenes somos monotemáticos, fue el de los catalanes.

Si, como si fuesen un pobre mosquito al que diseccionar comenzamos hablando de sus costumbres, del catalán, de su uso y de cómo se comportan según su edad.

Yo acostumbro a intervenir en las conversaciones aportando mi punto de vista pero esta vez decidí escuchar lo que comentaban.

Casualmente quienes tomaron parte en la conversación son trabajadores en empresas con sedes en Cataluña (Barcelona más concretamente) y mantienen un contacto casi constante con sus compañeros catalanes.

Contaban cosas como que muchas veces recibían mails en catalán habiendo hablado con el remitente minutos antes por teléfono y que pocos hacen el esfuerzo por hablar en castellano con quienes no hablamos catalán.
Además, según estos familiares los jóvenes son lo que menos esfuerzo hacen para ser entendidos y que casi hasta “disfrutan” viendo como un madrileño (o andaluz o de donde toque) no entiende ni papa de lo que están hablando.

Pero ahí no queda la cosa, comentaron también que en caso de que los padres de la persona “X” no sean catalanes, sino que procediesen de otra comunidad autónoma, esta persona “X” es mucho más cerrada que quienes tienen apellidos catalanes y toda su familia es de allí.

Yo por el trato que tengo con gente de allí me atreví a rebatir sus opiniones, porque claro, ellos únicamente se referían a temas laborales (yo sinceramente, no se cómo están las cosas en ese terreno), pero si que puedo opinar en el terreno personal, en las relaciones cuando no hay una empresa de por medio y hasta la fecha jamás he tenido ningún problema con ellos, es más no les ha costado ningún esfuerzo hablar castellano.
Y no solo en el tema del idioma, sino que se han “comportado” perfectamente si hablamos de las típicas bromas y piques entre catalanes y madrileños.

Parece mentira que esta gente hiciese ese tipo de comentarios porque la mitad de nuestra sangre es de San Sebastián y en las casa de la familia que reside en Guipúzcoa no se habla castellano jamás, pero cuando nos hemos reunido todos (salvo determinadas excepciones) nos han hablado en castellano.

Se que hay algunos catalanes que leen este blog y ellos podrán opinar mejor que nadie sobre la situación allí, tanto en el marco profesional como en el personal (dentro y fuera de sus casas), pero creo que en este caso mi familia se pasó con la generalización.
No es odio, aclaremos, porque todos han tenido amigos en Cataluña (sobre ellos no hablaron, la única que lo hizo fui yo) y mantienen buenísimas relaciones con ellos, simplemente creo que no supieron elegir.

3 comentarios:

monsieur le six dijo...

Bueno, es la historia de siempre. Qué cansado estoy de escucharla, de verdad. Precisamente el artículo que estaba escribiendo mientras publicabas este toca ligeramente esta cuestión (aunque es más general).

Sencillamente diré que hay falta de comprensión por ambas partes (las famosas "dos españas"). Basta con apartarse de uno de los dos "bandos" para darse cuenta de que el problema no existe.

Una explicación más extensa, próximamente en mi blog :P

Sonia dijo...

Pues nada, esperaremos a ver que nos cuentas en tu blog...

Johnny Tastavins dijo...

Ayyyyyyyyyyyyyyy. Otra vez. Tópicos. Mira, al que hable, pregúntale cuánto tiempo ha pateado Catalunya. Te sorprenderás de ver que nadie que haya pisado nuestra tierra un tiempo razonable habla de esa manera. Se habla desde el desconocimiento, desde las oídas, desde lo que se dice en algunos medios tendenciosos. Soy catalán, y cuando me contestan en castellano cambio inmediatamente al castellano. Y si me contestan en inglés camio al inglés. ¿Algún problema? Ninguno. Como debe de ser.