Las obras de los grandes escritores que han pasado a la historia serán siempre reconocidas y siempre estarán en toda librería que se precie, pero lo que no suele ocurrir es que aún hoy nos sorprendan con nuevas publicaciones, pero esta vez ha pasado.El gran Alejandro Dumas (1802-1870) autor de “El Conde de Montecristo” o “Los tres mosqueteros” publica una nueva obra, “El caballero Héctor de Sainte Hermine”.
En esta obra, Dumas relata la historia de Héctor, que tiene el deber de vengar la muerte de su padre y hermanos y de luchar contra Napoleón Bonaparte. Héctor es arrestado y condenado a muerte, aunque se salva y se convierte a la sombra de Napoleón, que considerándolo un “mal menor” acaba protegiéndolo.
¿De dónde ha salido este libro? Pues bien, aparece a raíz de unos textos publicados en 1869 en el diario “Le Moniteur universal” pero sin un final concreto ya que Dumas enfermó y murió dejando la obra inconclusa.
Su descubridor afirma que fue una simple casualidad, puesto que estaba buscando archivos en la Biblioteca Nacional de Francia y encontró una carta en la que Dumas hablaba sobre un texto que había escrito sobre las deudas de Josefina y que podría causarle problemas.
El descubridor de estos textos, Claude Schopp ha reconocido que los tiene en su poder desde hace quince años, pero que no lo dio a conocer hasta hace poco (por egoísmo), cuando su editor le convenció para terminar la obra y sacarla al mercado.
La obra, inconclusa, se desarrolla entre la época del Consulado y la del Imperio, forma parte de una trilogía que se completará con “Los compañeros de Jehu” y “Los blancos y los azules”, pero para conocer el final aún tendremos que esperar…de momento ya está en las librerías la primera entrega de la trilogía.
Dumas fue en Francia lo que Galdós en España, un escritor que reflejó la historia y la sociedad de Francia en sus novelas, con esta última obra, Alejandro Dumas completa el hueco que le quedaba por rellenar: Napoleón.
1 comentario:
La verdad es que Dumas compartía con Galdós bastantes semejanzas, no sólo en cuanto al contenido de sus obras, sino también en cuanto a situaciones vitales e incluso ideales.
Mientras que el primero participó en las revoluciones liberales e incluso colaboró con Garibaldi, Galdós se forjó en la Institución Libre de Enseñanza, fue diputado por el Partido Republicano y se mantuvo en la onda del socialismo y el anarquismo
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