
El fin del mundo se acerca, la hecatombe está a la vuelta de la esquina, los pilares de nuestra civilización se tambalean porque… ¡Belén Esteban está en plena crisis conyugal!
Madre del amor hermoso, resulta que esta parejita de rarunos (porque ya hay que ser raruno para arrejuntarse con la Esteban, oigan) está que si si que si no, que si el marido se ha pirado del piso… ¡a los 9 meses de casarse!
Pues si, 9 meses después están de bronca y el, muy sabio, antes de aguantas sus voces y esos gritos histéricos, ha preferido poner pies en polvorosa y huir de Terremoto-Belén.
Aún recuerdo cuando la Esteban dijo que se casaba para toda la vida, con su Fran, que estaba totalmente enamorada y que del padre de su hija ya ni acordarse…huy, esto último creo que no lo dijo…
Que si, que no será la primera pareja que tiene una crisis después de casarse, que no todos los matrimonios son para toda la vida y tal y cual…pero después del coñazo que dio con la boda, con el vestido (ese que nadie quería hacer para no ¿ensuciarse? el nombre), con el banquete (o cómo un sitio chachi, selecto y precioso se convirtió en la Meca del chonismo) y por supuesto, con la luna de miel en la que hubo hasta fotógrafos entre rejas, que ahora vengan con chafardeos de estos pues qué queréis que os diga…me huele a que Fran es un tío medianamente normal y está hasta el Toto de que su esposa salga todos los días hablando como quien no quiere la cosa sobre Jesulín, su mujer y las bragas de la abuela de Jesulín (este tema aún no lo han sacado, pero tiempo…) o si no es que esté hartito es que cuando ha probado la convivencia con Belén ha comprobado que ojito con la Esteban y que casi mejor que la aguante su madre y su hija (pobre niña, no?).
En fin, estaremos atentos a las pantallas y a las revistas, a ver cual es el próximo capítulo de la historia, que a este paso van a hacer una telenovela con las andanzas de esta tía.
Y eso si, como bien me dijo mi madre (mujer sabia que es): qué poco aguante se tiene hoy en día, que a la mínima de cambio todo el mundo se manda a la mierda, ya parece que los sentimientos importan bien poco y que el perdón y la paciencia son dones perdidos.
Personalmente, no llego a ver hasta que punto se tiene que llegar para que en un matrimonio recién casado haya una pelotera tan gorda que uno de los dos se marche de casa, precisamente en el principio, cuando todo es de color de rosa y se viven los mejores días.
Aún así, si hay una bronca fuerte, el pillar el petate y salir de casa no es la manera más adulta de enfrentarse a los problemas porque tan solo se pone una tirita y hasta la próxima.
Si hay una bronca gorda, lo mejor es intentar calmarse y luego hablarlo, aunque duela hacerlo con las cosas recientes, pero si no, al final nos olvidamos…hasta que vuelve a pasar.
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