martes, 29 de abril de 2008

¿Los que nos protegen?


Estos días no hacen más que salir a la luz vídeos donde aparecen vigilantes del Metro de Madrid agrediendo a usuarios por una u otra causa.

Bien, para empezar no creo que todos sean “tan malos” y que todos se dediquen a agredir sin ton ni son a los viajeros que no hacen más que ir de un punto a otro del suburbano.

Pero si que creo que muchos de ellos, tanto los que trabajan en el Metro de Madrid (sólo hablo del de mi ciudad porque los demás no los conozco) como en las Cercanías de RENFE, se creen que por llevar un uniforme ya están por encima de todos nosotros y se sienten con potestad para hacer y deshacer a su antojo, para tratar a los usuarios como si fuésemos ganado o escoria y para extralimitarse en sus labores.

Está bien que vigilen y entiendo que tengan que andar con mil ojos, pero no creo que consigan nada dando una paliza a un indigente o a alguien que se coló en el Metro. No se si es que las empresas de seguridad contratan a cualquiera o si es que el simple hecho de llevar una porra o un uniforme te convierte en una persona agresiva.
Lo que si se es que muchos de ellos te miran con desprecio y aires de superioridad, incluso, lamentando con la mirada, no poder darte cuatro palos.

Yo, como usuaria habitual del transporte público he vivido (personalmente) las dos cosas, desde vigilantes de seguridad que intentan meterte en follones de los que nada tienes que ver, hasta vigilantes “invisibles” que observan como te acosa el borrachín vicioso de turno y que se dedica a mirar para otra parte.

Bien es verdad, que en algún otro momento se han portado como deben y han cumplido con su labor, como cuando tuve un “problemilla” en la estación de Sol y me echaron una mano y me acompañaron hasta que estuve algo mejor y pude salir a la superficie. Esto no debería ser digno de mención, creo yo, pero como ahora lo extraño es que la gente cumpla, lo mínimo es contarlo.

En fin, espero que a partir de ahora la empresa que contrata a los vigilantes sea algo más cuidadosa y que los propios vigilantes no se crean dioses con porras y busquen la vía del diálogo y las buenas maneras antes de soltar un par de mamporros al primero que pase.

Sobre todo porque su labor es protegernos, no hacer que tengamos miedo de cruzarnos con ellos.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Bueno, el problema, más allá de las agresiones en sí(horribles, por supuesto), es el miedo que puede cundir a todos los usuarios de metro y por extensión, a cualquiera que vea a un vigilante, ya sea en un centro comercial, un edificio...
Esperemos que por ahí no vaya a más.

Y a tu pregunta: no, el uniforme no hace agresivo a nadie, solo que si eres agresivo y trabajas haciendo fotocopias o llamadas, como mucho pegarás dos gritos. Agresivos hay en todos lados.

Y las empresas de seguridad contratan a casi cualquiera por el simple hecho de que tienen muchíiiiiiisimo trabajo. Y las autoridades no les vigilan.