Soy una oyente diaria de la radio, todos los días sintonizo la misma emisora mientras desayuno, cuando voy en el coche, mientras como/ceno…y de esta forma, junto con la lectura de varios periódicos en edición digital e impresa me siento informada y estoy enterada de multitud de noticias.
Pero no solo se escuchan noticias en la radio, hay programas muy entretenidos y cuñas publicitarias la mar de amenas… ¿seguro?
No lo aseguraría yo con mucho énfasis, la verdad. ¿Por qué? Pues porque desde hace unos meses no hace más que bombardearnos con anuncios de centros de estética, de pastillas para adelgazar, de métodos definitivos para deshacernos de las lorzas…y creo que ya está bien.
Está genial saber que hay en el mundo, pero de ahí al auténtico bombardeo que llevan a cabo va un mundo, luego nos quejaremos de que las tiendas de ropa hacen micro tallas (que es muy cierto y algún día hablaremos largo y tendido sobre ello), pero no caeremos en esto, en que si no es una crema son unas pastillas y si no una dieta personalizada, el tema está en no dejarnos ni cinco minutos sin que nos preocupen nuestros michelines.
Ahora que todo el mundo está tan preocupado con la operación bikini y que hasta la más delgada del lugar anda contando las calorías que hay en un vaso de agua, estas empresas y las cadenas de radio (o las revistas, o la televisión, tanto me da que me da lo mismo) hacen el agosto con la publicidad, pero luego saldrán los enteradillos de turno en las tertulias diciendo que los jóvenes de hoy en día están obsesionados con la imagen y la delgadez. No me extraña si desde que nos levantamos tenemos que estar aguantando este tipo de ofertas.
Por mucho que pasemos de las dietas y que hagamos serios esfuerzos por aceptarnos tal como somos, no se nos ponen fáciles las cosas si desde las 7 de la mañana nos hacen mirarnos en el espejo y pensar en la risa que vamos a causar este verano con nuestro bañador-bikini amorcillado en la playa y como todo el mundo te dirá que estás divinísima aunque en el fondo estén viendo a una morcilla con taparrabos.
Y si, lo mismo me da que me da lo mismo que me maquillen la verdad (para más info ver el Diario de Mrs. Maxwell), se cómo soy y el espejo no me miente.
3 comentarios:
Es cierto que el bombardeo en los últimos tiempos es contínuo, pero es algo difícil de cambiar (salvo quizás, por las instituciones públicas) por nosotros.
Así que seguiremos con las tapitas y las cuñas que digan lo que quieran ^_^
Bueno, las empresas hacen su juego y usan los miedos y las esperanzas de la gente. Es cuestión de aislarse de ellas, por mucho que nos indignen. Por otro lado, quienes aún veis la tele y escucháis la radio, ya sabéis a lo que os exponéis.
Ante todo hemos de pensar que son empresas y sólo quieren ganar dinero, no debemos tomarlas como una representación de lo que la gente quiere o de lo que debe ser.
Trafican con nuestro cuerpo y nuestros complejos
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