viernes, 31 de julio de 2009

Holidays!!!


He vuelto de la primera parte de mis vacaciones. Destino: Asturias. Tiempo de estancia: 15 días.


Tras estos 15 días de relax total, de disfrute constante, de dormir mejor que bien (con mantita), de comer como dioses y de beber como los mismos, no puedo evitar preguntarme cómo es posible que haya gente que disfruta en unas vacaciones de sol, playa y chiringuito.


Tengo 23 años y desde hace 19 no tengo unas vacaciones de ese estilo. Siempre he ido al norte, desde Galicia hasta el Pirineo. Siempre al norte y no concibo unas vacaciones en las que vaya a estar igual de jodida que en Madrid.


Recuerdo que en esas vacaciones de sol y playa (en Benicassim para más señas), yo acabé con una diarrea de impresión y mi padre con una conjuntivitis de aúpa, tanto que se llegaron a plantear alargar más las vacaciones en un hotel porque tal y como tenía los ojos no podía conducir y el tiempo de estancia en el apartamento se acababa.


Recuerdo las siestas esas en las que me levantaba con la almohada empapada, recuerdo que la arena de la playa se metía por todas partes, recuerdo el jodido chiringuito y la paella recalentada. Y si, recuerdo la arena fina y el agua del mar calentita que parecía que era la de la bañera de casa.


Sin embargo, tengo muchos mejores recuerdos de mis vacaciones en el norte, donde me he bañado, por supuesto (en el Cantábrico, en el Atlántico y en una piscina en los Pirineos, con dos cojones). He ido a la playa pero sin aglomeraciones, he tomado paellas hechas con cariño, sin arroz Brillante y sin colorante (con arroz bomba y azafrán).


He descansado y he disfrutado como nunca lo he hecho. Eso si, no he vuelto con un moreno negruzco y no se me ve desde lejos que he estado en la playa como parece ser el objetivo final de muchos veraneantes.


No entiendo como la gente disfruta pasando 15 días en el Levante (p. ej.) levantándose a las 7 de la mañana para poner la sombrilla en la arena y reservar el sitio. No entiendo cómo disfrutan estando panza arriba y panza abajo en la toalla (esperemos que con factores altísimos de protección porque si no su cáncer de piel…), no entiendo como disfrutan comiendo en el chiringuito una comida que si la pone su madre/esposa en casa se la tiran a la cara por mal hecha, no entiendo como comen en el mismo buffet 1.000 personas, rascando de las bandejas lo que los demás no han querido.


Tampoco entiendo esas vacaciones de juerga constante, donde durante 15 días el personal se limita a emborracharse y colocarse hasta las trancas, dormir la mona en la playa y volver a lo mismo del día anterior por la noche.


Para mí, las vacaciones significan descansar, hacer lo que me plazca sin depender de un horario, significan comer y beber bien (no en cantidad, sino en calidad). Significan salir de fiesta, si, pero no de aquella manera. Significan cambiar de aires, estar a mi aire.


Entiendo que no es el típico planteamiento de una española, pero qué queréis que os diga, yo prefiero el norte al este o al levante. Y espero que a la gente no le de por cambiar Valencia por Asturias porque entonces me da un jari.


...Y no hablemos de los paisajes y de las temperaturas medias que entonces apaga y vámonos...pero oye, que viva el Levante y que todo el mundo tire para allá!!!

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