Impresionante y aberrante a partes iguales, monumental y faraónico. El Valle de los Caídos.
He de confesar que nunca había estado hasta que el pasado martes hice una excursioncita a El Escorial para dar una vuelta por el pueblo y para, de paso, conocer el dichoso monumento que tantos ríos de tinta (y de lo que no es tinta) ha traído.
Me parece un monumento impresionante, no por su arquitectura (que también), sino por cómo se consiguieron hacer realidad los delirios de grandeza de Franco. No fue una obra ideada por un arquitecto, no puede tener valor arquitectónico.
Comento que puede tener cierto valor arquitectónico por la grandeza y porque no se quedó solo en una idea, sino que fue pasada de la mente a la piedra.
Aún así el monumento me parece un despropósito de principio a fin, el hecho de ser tan sumamente inmenso hace que se pueda ver desde casi todo el valle, incluso desde la A-6 es visible con muchísima facilidad. Como si quisiera presidirnos a todos aún muerto.
Si al hecho de servir de mausoleo de quien sirve (Franco y Jose Antonio) le sumamos el que fue construido por presos republicanos, tenemos una aberración en toda regla.
Me dan lo mismo los comentarios de los “instruidos en la materia” que afirman que los presos llegaron cuando el trabajo gordo estaba hecho, que cuando usaron explosivos lo hicieron manos expertas, que las medidas de seguridad eran las mejores de la época y que los médicos y enfermeras eran poco menos que figurantes ya que como he dicho, las medidas de seguridad eran excepcionales.
Estos expertos en la materia aseguran que tan solo hubo 14 fallecidos durante lo que duraron las obras y que los heridos más graves eran trasladados a los hospitales de la zona (supongo que a estos no los contabilizaron).
Aunque supongo que son los mismos que aseguran que el monumento se hizo para la paz y la concordia de los dos bandos y no para el que todos sabemos que era el fin: un mausoleo faraónico para el dictador y para el “amigote”.
Personalmente, como ya supondréis, me parece un monumento que debería, si no desaparecer, si que debería reconvertirse, debería dejar de acoger a Franco y a Jose Antonio y convertirse en un verdadero lugar de reencuentro y concordia donde los cuatro Fascistas de turno no se crean con potestad para pasearse y hacer sus ritos.
Comprendo a quienes piden que sea derruido, pero creo que deberían mirarlo por el lado contrario al que lo ven: ese monumento fue construido con la vida de muchos Republicanos, presos por defender unas ideas.
Hablando de los presos, me hacen gracia los que dicen que allí los presos iban contentos y felices, como quien va a pasar un día al campo. Y es que allí gozaban de más libertades, no tenían que dormir en una celda, recibían una paga y podían tener visitas de los familiares. Claro, cualquier sitio mejor que los pudrideros en que se convirtieron las cárceles. Mejor enfrentarse a la cárcel allí que entre cuatro paredes.
Podría escribir largo y tendido sobre mis impresiones, sobre la historia (por todos conocida, supongo), pero tampoco es plan de hacer una entrada que kilómetros o una serie de entradas tratando de lo mismo.
Eso si, no me resisto a hacer un último apunte: pagar 5 euros por entrar allí me parece un robo por parte de Patrimonio Nacional y más cuando la base de la cruz se encuentra cerrada por obras.
Sinceramente, yo dejaría que la gente entrase si no libremente si que pagando una cantidad mínima para mantenimiento.
Nota: me hubiera gustado colgar una imagen, pero en el PC en el que estoy me es imposible.
miércoles, 8 de julio de 2009
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1 comentario:
Estuve hace muchos años y me pareció un sitio abrumador. Típica arquitectura fascista, supongo. De todas maneras tenía su gracia.
Personalmente no me gustan los monumentos que tienen matiz político, porque no pueden pertenecer a toda la humanidad, como los que tienen un motivo puramente artístico. Y si al final todo es loa a un bando o unas ideas, me resulta algo limitado.
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