jueves, 5 de junio de 2008

Rincones para gourmets y gourmandes II

Hoy, como segunda entrega de la serie “rincones para gourmets y gourmandes” os traigo otra propuesta “baratilla” y tradicional: un bar de los de toda la vida, el Docamar.

Yo conozco este bar desde que era pequeña, he pasado mil veces por la puerta y jamás había entrado hasta que un día, David me dijo de ir a tomar una cañita y una tapa a un bar que el conocía de toda la vida.

En plena plaza de Quintana ( Quintana L7) este bar lleva abierto desde 1963 y desde entonces es famoso por sus patatas bravas, no he probado otras mejores en toda la vida.
Las sirven perfectas, en su justo tono doradito, calentitas (ojo si acaban de sacar la fuente de la cocina… ¡quema!) y echan la salsa en el momento de servirlas.
No es una salsa cualquiera, no, ahí está el truco…es picante pero
no hace que lloremos. Casera al 100 %, la echan de botellas de cristal reutilizadas una y mil veces para este fin.
Por si esto no fuera suficiente, ojo al dato, tienen un cocinero que se dedica única y exclusivamente a las patatas, unos 2.000 kilos a
la semana.

Pero no es solo un bar de bravas…tienen una tortilla de patatas realmente alucinante, siempre recién hecha, la puedes acompañar de salsa brava o de queso de cabrales pero sola es realmente impresionante.
No desmerecen sus raciones de croquetas de jamón, sus pinchos morunos, el pulpo a la gallega (le faltaba el toquecín se sal gorda al final)…

Tiene dos plantas, la primera para tomar algo en la barra y la segunda con mesas, pero la carta de raciones es la misma y siempre están igual de llenas.
El puntazo es que en ninguna zona se permite fumar, por fin alguien piensa en los no fumadores.
Disfrutad además, entre bocado y bocado, de la exposición de fotos antiguas que adorna todas las paredes del local, interesante.

Además tienen menú del día y desayunos, con bollería de elaboración propia y todas las raciones que sirven pueden pedirse para llevar.

Como veis, es un bar de toda la vida, con raciones normales, con clientela que va desde los abuelos que se reúnen en la plaza a tomar el sol por las mañanas a los grupos de amigos que cenan algo antes de salir de fiesta los fines de semana.
No buscan la innovación ni los grandes cambios, sino que han encontrado la fórmula de
l éxito (las bravas) y saben mantenerla. Ahí está el truco.

¿Cuándo ir y con quién? Con quien queráis, ya podéis ir con un grupete de amigos a tomar el aperitivo o la cena, con la pareja, con la familia… Y cuando…cualquier día menos los miércoles, que cierran, y en cualquier momento porque ofrecen desde desayunos a cenas.

Que os aproveche, a mi lo hace.







2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me alegra haber sido yo el que te ha permitido descubrir este "TEMPLO DE LAS BRAVAS", porque hay que decirlo asi. Ademas tu compañia añade un toque especial que antes no tenia. Besos

Sonia dijo...

Jajajajajaja!

Sabia que en esta entrada tendria un comentario tuyo...

Un placer ir de bravas contigo, pero no vuelvas a intentar partir una patata con un palillo!!!

Thor salve a las bravas!!!