Si no tenía bastante mal yuyu con el robo en el piso de al lado, ayer pude vivir uno en primera persona.
Anoche, a eso de las 3:20 de la madrugada, David (lo siento, hoy no eres Michael Knight) y yo entramos al garaje, el me iba a acercar a casa después de haber pasado una noche genial y de haber iniciado la cuenta atrás (en horas) que quedaban para el inicio de nuestras vacaciones.
Entramos, como todos los días y el, como siempre hace cuando son esas horas, dio un portazo para “avisar” a posibles presencias no deseadas.
Bajábamos por la rampa de los coches (ya que por el otro lado no es muy recomendable ya que hay recovecos y está bastante oscuro), charlando como siempre pero con el oído atento a cualquier ruido.
Cuando estábamos en la planta en la que el tiene la plaza, vimos que el coche tenía la luz interior encendida, yo no le di mayor importancia porque muchas veces es un simple reflejo de las luces del garaje.
Seguimos caminando hacia el coche cuando nos cruzamos con un chico joven que nos saludó.
Al acercarnos aún más al coche vimos que el cristal del lado del conductor estaba rota, la radio del coche en el asiento del conductor y la guantera abierta.
David salió a por el dando voces y yo fui detrás suyo, pero el muy hijo de puta se nos escapó.
Afortunadamente no se llevó nada, pero porque le pillamos en plena faena, tanto que la luz interior estaba encendida y que si no cogió la radio fue porque no le dio tiempo a escondérsela y porque sabía que en caso de que le hubiésemos atrapado, no es lo mismo un intento de robo que un robo en toda regla.
Viajecito a la comisaría y denuncia al canto, noche en vela, una cara que no se olvida y mucha rabia contenida porque precisamente mañana David y yo empezamos nuestras vacaciones y porque nos cruzamos con el justo antes de darnos cuenta de que pasaba.
Ahora, eso si, como algún día, por algún casual pille a este tío otra vez en garaje, juro que le voy a reventar los cojones con la radio del coche y que ya puede venir la policía a toda ostia o yo a ese cabrón lo mato. Lo juro.
Podría seguir maldiciéndole a el y a todos los hijos de puta amigos de lo ajeno, pero prefiero contenerme y hacer una última reflexión… ¿Coslada es siempre así? Me refiero a los sucesos…porque en un par de días dos robos (dos que yo me haya enterado). Y si es así… ¿Qué pasa con la seguridad en esta mierda de pueblo?
3 comentarios:
Cómo está el patio... vaya.
Venga, Sonia, respiiiira. Va, cierra los ojos, imagina un paisaje verde y cuenta hasta 10.
Jajajajajaaj!!!
Gracias Monsieur, pero la verdad es que el cabreo fue monmental, afortunadamente el paisaje verde me ha ayudado.
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