
Vivimos en una época en la que las familias cada vez pasan menos tiempo juntas, cada día nuestras obligaciones nos quitan tiempo libre y el poco que tenemos no solemos emplearlo en sentarnos con nuestros padres, hermanos, tíos, abuelos, etc. a charlar.
Pero ahora, en navidad, parece que todos intentamos pasar el mayor tiempo posible con ellos, intentamos llamar a todo el mundo y desearle unas felices navidades (aunque el resto del año le deseemos la muerte), intentamos, en cierto modo, recuperar el “tiempo perdido”.
Y así pasa, que como todos sabemos…en navidad es cuando hay más broncas familiares porque hacemos lo que no hemos hecho durante el resto del año: hablar y pasar tiempo con la familia.
No me extraña, si con echar un ojo a cualquier familia de España se ve que hay mucho más que trapos sucios (porque aquí no se libra ni el apuntador) y que no somos capaces de lavarnos entre nosotros mismos, sino que siempre intentamos meter por medio a terceras y cuartas personas, como si de bandos se tratase.
No me extraña, pero no lo entiendo. Todos discutimos con todo el mundo, tenemos nuestros más y nuestros menos, pero pocas veces somos capaces de discutir SOLO nosotros, siempre tenemos que ir con la cantinela a otras personas, llorar en su hombro mientras ponemos a caldo a la persona con la que hemos discutido e intentar, por todos los medios, llevarnos a aquellos que nada tienen que ver con la discusión a nuestro terreno.
Porque no nos vale con desahogarnos, tenemos que intentar que la otra persona maldiga a aquella con la que hemos discutido y que nos jure lealtad…y pobres de nosotros si buscamos la versión del oponente o si pasamos del tema ya que a nosotros no nos incumbe.
Por eso, yo hace tiempo que decidí dejar de escuchar a los que siempre intentan poner a las personas de un bando o de otro, dejar de tomar partido por unos o por otros y quedarme única y exclusivamente con mis vivencias.
Si, también decidí dejar de ser yo quien procurase hacer bandos y recaudar apoyos, porque el paso del tiempo me enseñó que al final solo trae problemas y que lo mejor es no inmiscuir a los demás, que ya tenemos cierta edad.
Es una pena que no todo el mundo lo vea de esta manera, que en las familias sigan existiendo los que intentan dividirnos y que al final los malos siempre queden como los pobrecitos de la peli.
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