Ahora que leía la nueva entrada en el blog de Pablo ( http://monsieurlesix.blogspot.com/ ) he recordado el reportaje que apareció este domingo en el suplemento EP[S] del diario El País, que me impactó no tanto por el texto de John Carlin, sino por los testimonios de las mujeres protagonistas del mismo.
Un lugar: Ruanda
Un momento: Genocidio de 1994 en el que 800.000 personas fueron asesinadas en los meses de abril a julio.
Una consecuencia: 20.000 mujeres violadas que quedaron embarazadas de sus enemigos.
Durante los 100 días que duraron las matanzas murieron 8.000 personas al día, dando igual el sexo o la edad de las victimas, exactamente igual que en la Alemania Nazi.
La idea era la misma: el exterminio total de los Tutsis a manos de los Humus.
Si bien, el numero de victimas no es comparable, la eficiencia en el caso de Ruanda fue mucho mayor aun contando con medios rudimentarios (ejecución manual VS ejecución industrial).
Mujeres y niñas violadas por quienes acababan de matar a sus hermanos, padres o tíos enfrente suyo, quienes salvaron la vida acabaron embarazadas e infectadas con el virus del SIDA, pero esto no es lo mas grave, mentalmente están destrozadas, tienen ideas suicidas y los hijos, fruto de las violaciones no son queridos ni tenidos en la mas mínima consideración por sus madres.
Una de las historias que más me impactaron es la de Francine Umurungo, que tenia 13 años cuando todo ocurrió.
Ella se había escondido debajo de la cama donde habían matado a sus tíos. A su tía la habían violado antes de matarla y manaba sangre de su zona genital, pero no mataron a su pequeño bebe, que estaba sobre el cuerpo muerto de su madre, mamando.
Capturaron a Francine y mas de diez hombres se turnaban sin descanso para violarla, al terminar el ultimo ella dijo que tenia sed, que si la podían traer un poco de agua, y si, la trajeron un vaso, pero lleno de sangre. El hombre dijo: “bebe la sangre de tu hermano y vete”.
Ella tuvo suerte, su padre sobrevivió, pero el la repudio al saber que estaba embarazada, su familia se lo recuerda y ella dejo a su hija con una tía, no quiere criarla, todo contacto con la pequeña la recuerda aquellos días. No la quiere, pero tampoco la odia.
Por fin alguien nos muestra esta cara, la que nunca queremos ver, pero que existe, por fin aquellas mujeres tienen rostro y por fin hay algo que aun nos hace reaccionar, en estos días en que creemos haberlo visto todo.
Si tenéis la oportunidad de leer el artículo, hacedlo (esta disponible en versión digital en la pagina de web El País), es más que recomendable, leed los testimonios contados en primera persona, y sobre todo, mirad las fotografías, mirad a esas mujeres a los ojos y recapacitad sobre si de verdad el ser humano es bueno y noble.
martes, 10 de abril de 2007
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1 comentario:
Gracias por tu interés en lo que escribo :)
Lo que comentas es realmente trágico, y lo peor es que seguro que como esta hay miles de historias más. Pero aquí los medios siguen mostrando las noticias "que interesan". Hace falta que la gente se conciencie y que se señale con el dedo a los gobiernos y empresas que favorecen todo esto, no simplemente lamentarse, ni tampoco sentirse culpables, porque el ciudadano de a pie a fin de cuentas qué sabe... yo me he enterado hoy mismo, y en el fondo sólo conozco la punta del iceberg.
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